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Pintura: Scarlett Lizeth Regalado Fernández

Editorial

La tierra es algo más que un suelo para pisar. Más allá de si el hombre está hecho de maíz o de barro o de metales, es un hecho que de la tierra provienen alimentos para su sustento y el de los animales. La tierra da, pero en ningún momento pensemos que no recibe, pues sería falacia. Todo es un ciclo equilibrado en el cual —ahora lo vemos con mayor facilidad— un desajuste mínimo crea efectos desastrosos. La tierra es algo más, es memoria, identidad, hogar y madre, de manera que nos parece atroz la idea de querer construir una presa en detrimento de las poblaciones de Tamacapulín, Acasico y Palmarejo. No se trata solo de «reubicar» a sus habitantes, puesto que se ahogan con esta construcción cientos de elementos que no son tangibles y que representan pasado, presente y futuro de pueblos.

«Jamás vi al mundo arder como aquellos días», dice Alejo Colunga, como el fatídico día en que, después de doce años de lucha, las autoridades han dado pie a la construcción avaladas por organizaciones económicas internacionales. ¿Sabrán estas y aquellas que las microhistorias —en palabras de Omar Fabián González Salinas— valen tanto como la «historia universal», puesto que conforman el mosaico pluriforme de Jalisco, de México y del mundo? Por desgracia, «prendimos fuego a nuestros barcos», dice Krsna Sanchez Nevarez, y se justifica la falta de planeación de zonas metropolitanas de occidente para parchar un problema que volverá a emerger, desde dentro, como «una historia desde lo universal que permanece de manera particular en cada uno de nosotros», afirma Janneth Castellanos López.

Esperemos que pronto nos demos cuenta que la vida de ningún pueblo vale menos que la de otro; que no nos señalen como José Alberto Ibáñez Soto: «la perspectiva cerrada». «No dejes que cuenten los cuentos de a diario», invita Alma Consuelo Hernández Olguín. Tal vez después de la catástrofe que se avecina inclemente escucharemos ecos —como la música en la literatura que refiere Rodrigo Ruy Arias— de aquellos pueblos. Recordaremos entonces los versos de Alfredo R. Placencia cuando habla del Cristo de Temaca: «¿verá, acaso, algún crimen no llorado / con que Temaca lleva / tibia la fe y el corazón cansado?».

Contenido

Fotografía

«Castillo de Edward James» de Armando Parvool Nuño

Pintura

Scarlett Lizeth Regalado Fernández

Historia

«La imperiosa necesidad de estudiar nuestra Historia» de Omar Fabián González Salinas

Deporte

«Chivas, el triunfo de la convicción total» de Andrés Guzmán Díaz

Cine

«Elvira Madigan: una construcción de ausencias» de Janneth Castellanos López

Literatura

«La música en la literatura jalisciense» Rodrigo Ruy Arias

«Nuestro primer beso» de Eunice Plascencia

«Altas temperaturas» de Alejo Colunga

«Mr. Hyde y el señor Vila-Matas» de José Alberto Ibáñez Soto

«Quemar las naves» de Krsna Sanchez Nevarez

«¡A palazos, Macario!» de Alma Consuelo Hernández Olguín