La mortaja

Alfredo Perucho

El enfermo suele,

para deshacerse de sí mismo,

alejarse del vino y las pasiones.

Es su propio destructor.

Mira a través del espejo

y dice: «idiota

¡muérete de una vez!».

Pero el enfermo

sólo puede deshacerse del mundo;

no de su palabra.

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