Nuestra historia con el feminismo. Mujeres como desecho

Karina A. Escobedo Toro 

Dentro de la sociedad mexicana las mujeres han sido clasificadas como sujetos subalternos dentro de los discursos de poder que se utilizan, desde lo social hasta lo político y lo económico. 

       En la columna pasada expliqué de una manera resumida los machismos que están arraigados de tal manera a la estructura que pasan desapercibidos. Aquello que muchas personas definen como «micromachismos» no tienen nada de micro porque tienen repercusiones gigantescas para la vida de las mujeres.  

       Dentro de todo el sistema patriarcal y machista en el que se maneja la sociedad mexicana están estos discursos que convierten a las mujeres en un sujeto desechable: son visibles en este país donde la violencia en general ha sido muy normalizada. 

Para empezar, Rodrigo Mier (2004) nos explica en su texto «Los desechables de la tierra» que en la modernidad estos dos discursos (desecho y humano) se han mezclado y confundido. Dicha confusión se manifiesta como «una misma tecnología política encargada de administrar la vida y la muerte de una buena parte de la población humana» (p. 120).  

Ahora bien, el término «desechable» se puede encontrar en diferentes enfoques. Primero, Mier explica cómo funcionan los desechables en el nuevo orden mundial y en el neoliberalismo: las personas que son desechables para este nuevo movimiento son aquellas que no producen, que sobran y que no consumen. Rodrigo Mier explica que «En esta guerra de conquista, la vida de millones de seres ha quedado atrapada en la dinámica de la producción neoliberal. Todos aquellos individuos que no son potencialmente capturables, reclutables o reservables por este nuevo modelo de producción son entonces prescindibles; esto es, desechables» (p. 123). 

         Los otros desechables de la tierra son esta combinación que existe en el nuevo orden del discurso entre la basura y el ser humano: una confusión que se crea en la actualidad, dejando de lado todas esas descripciones que se hacen para separar un concepto de otro. «[Al] hablar de los desechables nos encontramos con, digamos, un sujeto des-sujetado; esto es, un cuerpo que no es sometido pues no resulta ni útil ni productivo: fuerza inútil, cuerpo improductivo, vida desechable» (p. 129). 

       La explicación de los términos que Rodrigo Mier usa nos ayuda a entender varias situaciones en las que se encuentran los sujetos.  

Como explico arriba, las mujeres en muchos ámbitos han sido desplazadas, invisibilizadas, desvaloradas, etc. Pareciera que entran en estos sujetos que no tienen importancia. Lo desechable puede notarse desde lo más simple que son las relaciones personales, hasta lo sistemático y cruel que son los feminicidios.  

Dentro de distintas disciplinas se ve reflejado esta manera de agregar a la mujer dentro del discurso. En México, un lugar que ha sido muy estudiado y se ha utilizado para ejemplificar el problema tan presente que arrasa al país es Ciudad Juárez, Chihuahua.  

Una obra literaria que narra los feminicidios que existen en esta zona es 2666 de Roberto Bolaño (2016). En el capítulo que lleva el nombre «La parte de los crímenes» se cuenta, con descripciones detalladas, los asesinatos de 111 mujeres. Este es un ejemplo de sujetos considerados como desechables desde la visión del neoliberalismo. Muchas de las mujeres son encontradas muertas en las maquiladoras que se han implementado al norte del país. Las maquiladoras emplean a mujeres para la mano de obra barata, dándoles horarios extensos. 

Aunque esta obra sea literaria y se maneje con el lenguaje de la ficción es un reflejo de todo el poder que el Estado cede para que sea posible que en Ciudad Juárez maten mujeres y traten sus cuerpos como basura. «En junio murió Emilia Mena Mena. Su cuerpo se encontró en el basurero clandestino cercano a la calle Yucatecos, en dirección a la fábrica de ladrillos Hermanos Corinto» (Bolaño, 2016: 502)  

Rita Segato (2013) explica en su texto «La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juarez» que la violencia de género que se vive en Ciudad Juárez (y en otros estados de la República) se trata de una violencia estructural, no excepcional. Este ejercicio de violencia es un mensaje que los hombres dan, pero que, aunque lo vemos, no podemos «descifrarlo» porque somos mujeres. «Todo parece formar parte de una gran máquina comunicativa cuyos mensajes se vuelven inteligibles solamente para quien, por una u otra razón, se adentró en el código» (p. 12). 

         El Estado «permite» que los hombres creen un discurso violento y se promueva un pacto patriarcal, en el cual matar o violar a una mujer es un acto que resalta el poder que se tiene sobre un cuerpo que no es propio. Segato (2018) explica que  

En otras palabras, para que un sujeto adquiera su estatus masculino, como un título, como un grado, es necesario que otro sujeto no lo tenga pero que se lo otorgue a lo largo de un proceso persuasivo o impositivo que puede ser eficientemente descrito como tributación. En condiciones sociopolíticamente “normales” del orden de estatus, nosotras, las mujeres, somos las dadoras del tributo; ellos, los receptores y beneficiarios (p. 24). 

Además del libro de Bolaño, hay varios textos que siguen estudiando todo el problema que existe dentro de Ciudad Juárez. 

          Uno de estos libros es Huesos en el desierto de Sergio González Rodríguez. En este se cuentan casos reales de asesinatos de mujeres que se parecen mucho a los que narra Bolaño en su libro.  

        En Cosecha de mujeres: safari en el desierto mexicano, Diana Washington presenta el proceso de feminicidio desde que se encuentra el cuerpo de una mujer. Se enfoca en la poca importancia que el Estado da a los feminicidios y, además, plasma los testimonios de las familias que buscan respuestas por el asesinato de estas mujeres.  

       Con todas estas investigaciones que se han hecho a lo largo de los años se puede notar que los feminicidios son un gran problema que no se puede resolver porque el Estado es el principal culpable de que exista.  

Referencias  

Bolaño, R. (2016) La parte de los crímenes. 2666. Alfaguara.  

Mier González Cardaval, R. (2004) Los desechables de la tierra. Divesidad, desigualdades sociales: el decir de la filosofía. Asociación Iberoamericana de Filosofía Política. 

Rodríguez, S. G. (2010). Huesos en el desierto. Anagrama. 

Segato, L. R. (2013) Las escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juaréz: Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado. Tinta Limón.   

Valdez, D. W. (2005). Cosecha de mujeres: safari en el desierto mexicano. Peace. 

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