El género negro en «El mejor amigo» de Vicente Battista

Lucero Páramo Landeros

Introducción

En este texto se analizó el fragmento inicial del cuento «El mejor amigo» escrito por Vicente Battista. Se buscó responder a la pregunta de investigación: ¿en qué medida los elementos presentes en dicho texto, propios del género negro, sirven al autor para crear una sensación de misterio o suspenso en los lectores?

Se presentaron las características esenciales del género negro de manera general, puntualizando su uso en Latinoamérica. Algunas de éstas corresponden al narrador no omnisciente, descripciones generales, personajes cuyo desarrollo psicológico se desconoce, etc. Además, se precisaron los detalles técnicos de la obra, su autor y su resumen. Se organizó también el fragmento para un análisis más puntual.

Se concluyó que Vicente Battista, desde las primeras líneas introductorias y a lo largo del fragmento y, por extensión, a lo largo del cuento, utilizó diversas herramientas narrativas características del género negro, específicamente: un narrador no omnisciente en primera persona para lograr efectos tanto de veracidad como de misterio; descripciones generales que no profundizan en la psicología de los personajes; el deseo y peligro como potenciador de las acciones de los personajes.

La literatura de género negro en Latinoamérica

Gracias a la influencia de la novela negra norteamericana aparecieron en Latinoamérica textos que se catalogaban en este género. Horacio de Quiroga y Eduardo Holmberg son solo dos de los ejemplos más tempranos de este tipo de literatura. Ya en 1933 se notaba la intención de copia y/o parodia en Latinoamérica. Borges y Bioy Casares, por ejemplo, publicaron Seis problemas para don Isidro Parodi en 1942. A partir de este momento podemos asegurar que se llevaba a cabo un proceso de naturalización del género.

Mientras el género negro norteamericano y europeo se enfocaba en el detective y en la justicia, en Latinoamérica se acercaba más al mundo y al proceso criminal. Mientras que en Europa y Norteamérica se confiaba en sus autoridades, protagónicas en la literatura negra, en Latinoamérica éstas eran parte del problema en el mundo real. Es así como la identidad latinoamericana de este género se forjó: dejando de lado el juego mental, la precisión y el rigor científico, hace una denuncia política y social.

Aunque es difícil caracterizar un género o etiquetar una obra, de manera general, la literatura de género negro y policiaca cuenta con algunas generalidades en su forma y elementos constitutivos. (1) El personaje protagónico es el narrador de la historia en primera persona. (2) El objetivo de la búsqueda va más allá de encontrar a los culpables: entender las razones es primordial. (3) El tiempo de la narración es lineal, aunque no son extrañas las referencias al pasado. Estas elipsis pueden ser los descubrimientos que hace el protagonista acerca del acontecimiento a investigar. (4) No hay ningún personaje omnisciente, ni siquiera el protagonista-narrador. (5) Puede haber o no detectives, pero no más de uno. Asimismo, la presencia de un culpable —máximo— y una víctima —mínimo—, son necesarias. (6) No hay descripciones detalladas ni análisis psicológicos. (7) Los problemas amorosos están vetados del género. (8) El culpable es alguno de los personajes presentados con cierta carga de importancia. (9) La explicación de lo sucedido tiene que ser racional, no fantástico. (10) El autor es a lector lo que el culpable es a detective. (11) La solución no es una banalidad.

«El mejor amigo» de Vicente Battista

Vicente Battista es un narrador y periodista argentino nacido en 1940. Al ser integrante de la revista cultural El escarabajo de oro, se consagró como uno de los jóvenes prestigiosos de Latinoamérica en la primera mitad del siglo XX. Después de su estancia en España regresó a Argentina, donde publicó libros de cuentos como Los muertos y Ópera prima, consolidándose como una figura de la narrativa breve. Otras de sus obras son Esta noche reunión en casa, Como tanta gente que anda por ahí y El final de la calle.

«El mejor amigo» es un cuento que aparece en la colección de El final de la calle, publicado en 1992. Ha sido traducido al italiano y al francés, y ha aparecido en antologías de cuentos policiacos. Battista cuenta la historia de un hombre que, siendo parte de una «Organización», entrena al perro dóberman de la esposa de su jefe, Virginia. Ella le pide que le ordene al perro matar a su marido y le propone un plan. Al momento de la ejecución el perro no se lanza contra el hombre sino contra Virginia, matándola.

Esta narración breve inicia con elementos de suspenso, sugiriendo al lector más de lo que responde, quien no logra atender a otro personaje más que a Virginia —el único personaje que tiene nombre—. La sorpresa final es contundente y no necesita explicación. Con la segunda lectura del texto completo se verifica que toda la información para suponer el final se había dado.

Si analizamos el inicio de la narración podemos identificar tres partes fundamentales: (1) la introducción —identificada desde la línea 1 a la 5—, en la que a grandes rasgos entendemos la situación del narrador: desea a la mujer de su jefe, ella trataba a «todos con desprecio» y, a partir de la llegada de un perro, ella lo notó. (2) El desarrollo de la acción —identificada desde la línea 6 a la 21—, en el que, además de saber el pasado policiaco del narrador y protagonista, suponemos las personalidades del resto de personajes: el patrón es prepotente, Virginia es dócil y los trabajadores son tibios. El protagonista acepta la tarea de entrenar al perro. (3) El final del fragmento —identificado desde la línea 22 a la 32— marca, en el texto completo, el final de la introducción y el inicio del nudo. En el fragmento a analizar, esta parte lanza varias sugerencias: hay convivencia diaria entre el narrador y Virginia, ella se muestra amable con él, él tiene el control del perro.

Análisis

Desde la primera línea, el lector percibe que está frente a una narración en primera persona: todos la deseábamos (línea 1). El narrador —también personaje principal— no es omnisciente, pues no sabe quién pidió adquirir al perro, sólo menciona los rumores (línea 3 y 4). El personaje asegura tan sólo las acciones que él mismo vivió. Todo lo anterior le da una concepción realista a la historia y crea confianza en el narrador, pues parece no exagerar ni dar como un hecho un simple rumor. Este realismo propuesto y la confianza «ganada» provocan el crecimiento de misterio y suspenso: ¿por qué es importante el perro? ¿Quién pidió adquirir un perro? ¿Por qué es importante saber quién quería tener un perro?

Queda claro desde la primera línea el deseo del personaje por Virginia y el deseo es, en la literatura de género negro, uno de los motivos de un crimen. El narrador sólo ha aceptado su deseo (línea 1), pero la sugerencia de «lo que puede llegar a hacer» está ya dada por el género en el que se inscribe la obra. Acerca de esta atracción también surgen dudas, debido a que las declaraciones del narrador son reveladoras pero no completas. ¿Cuáles «leyes del juego» (línea 2)? ¿El narrador oculta algo al lector? ¿Se refiere al respeto normal exigido a la esposa del jefe? En tan sólo dos líneas el autor ha sugerido más de lo que asegura.

Sin llegar a ser un párrafo descriptivo, el lector puede obtener información fundamental para empatizar con el narrador.  Virginia parece ser grosera pues los trata —¿a los trabajadores?— con desprecio (línea 2). El jefe se presenta como prepotente y burlón, ya que además de hacer sólo lo que él desea, elige un nombre humillante para el perro (líneas 4 y 5).

Estas cinco líneas correspondientes a la introducción del fragmento a analizar contienen los rasgos elementales para crear suspenso. Un narrador no omnisciente en primera persona al que se le tiene confianza como lector, sugerencias y espacios vacíos, y el deseo por la esposa de su jefe van tejiendo la atmósfera de suspenso en la narración.

En la segunda parte del fragmento, el desarrollo de la acción, aparecen los primeros diálogos de la obra —línea 6 a línea a línea 21—. La plática sucede entre el jefe, Virginia y el narrador mismo —sin contar a los otros trabajadores presentes que se ríen después de cada participación de su jefe—. El deseo declarado en las primeras líneas conduce al lector a atender el maltrato del jefe hacia Virginia, pues es un posible motivo de un ataque futuro del narrador al jefe. La orden de acariciar al perro (línea 8), la respuesta robotizada de Virginia (línea 9) y la declaración de que esa escena era habitual (línea 9), coloca a la mujer bajo la lente del lector como una víctima. Justo después de mencionar la reacción de Virginia, el jefe pregunta al narrador acerca de la bestia (línea 11). ¿Se refería al perro o a Virginia? Este posible detalle más el conocimiento del deseo por Virginia, ayuda a suponer que es una situación difícil la del narrador. Esta dificultad aumentaría más cuando Virginia le habla por primera vez (línea 14) y rebasaría los límites cuando se le impone entrenar al perro (línea 21).

En la línea 13 se menciona el pasado del narrador: trabajaba en la policía. Esta aseveración provoca todavía más suspenso y sugiere posibilidades infinitas que el lector concibe gracias al modelo de la literatura de género negro. ¿Será que el narrador es un espía? ¿Será que fue un espía en la policía? ¿Es un traidor? Las múltiples risas y referencias a burlas (líneas 14, 18 y 20) podrían venir de su pasado o de algún detalle que no ha mencionado el narrador.

En esta segunda parte, la información va surgiendo a pasos muy lentos, aunque se va perfilando una historia. El suspenso se centra tanto en el objeto de deseo del personaje —con quien convivirá aparentemente— como en el peligro que representa el jefe. El narrador no brinda información acerca de él, incluso sus participaciones en la plática son mencionadas a través del discurso indirecto libre (líneas 12 y 16). Si nos adelantamos en la trama, podríamos remarcar la inocencia contrastada con la alegría de Virginia (línea 16), la risotada del jefe (línea 18) y la confianza de éste hacia el narrador (línea 19) como evidencia de sus pensamientos que, en un momento dado, el narrador asimismo conocería y, por ende, el lector también.

La tercera y última parte del fragmento propone el escenario en el que se desarrollará la acción principal en la trama completa. Siendo la parte más descriptiva, no deja de crear suspenso sugiriendo más de lo que asegura. El narrador convive diariamente con Virginia (línea 22) y su deseo hacia ella es tanto que sobrelleva las burlas de sus compañeros (línea 24). Se hace hincapié en el deseo y al mismo tiempo a la desesperación de concebirla «ajena» (línea 25). El tema del deseo se presenta cada vez más crudo, más real, más irracional.

El peligro, otro punto fundamental en la literatura de género negro, está latente, aunque infravalorado por el narrador, al mismo tiempo que sugiere su participación en actividades ilícitas: «mandadero en la Organización». ¿Qué es lo que hace? ¿De qué será capaz su jefe? ¿De qué será capaz él mismo?

Lo que parece ser un coqueteo de Virginia se convertirá en un plan asesino, sin embargo, en el fragmento del texto se sugiere una relación más íntima entre Virginia y el narrador, nada más. Sin conocer todavía los comentarios de él, pues sigue utilizando el discurso indirecto libre en sus participaciones; el narrador deja, de nuevo, un ambiente de más dudas que respuestas. ¿A qué se refiere con «pacto» (línea 31)? ¿De qué historia habla el narrador (línea 32)?  ¿Esa historia —que será contada en la continuación de la trama— es real?

Conclusiones

En el fragmento inicial de este cuento escrito por Vicente Battista, se pueden constatar no pocas de las características elementales del género negro latinoamericano, a saber: un narrador en primera persona intradiegético que ayuda a presentar hechos veraces; un planteamiento que propone más preguntas que respuestas; unas sugerencias de motivos de las acciones; unas descripciones simples y nada psicológicas.

Lo que es más, Battista, desde las primeras líneas introductorias de su narración breve, presenta un escenario y unos personajes que provocan múltiples cuestiones en la mente de los lectores. Este rasgo fundamental del género negro, el suspenso o misterio, se hace evidente y el autor lo sostiene durante buena parte del cuento analizado.

Referencias

Fernández de Cano, J.R. (S/F). Battista, Vicente, 1940-VVVV. La web de las biografías. Recuperado el 10 de mayo de 2020 de http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=battista-vicente.  Valderrama Rengifo, J. (2016). El crimen en la novela negra latinoamericana “entre la fascinación y la memoria”. Poligramas (42), 75-93.

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