Psicología para la vida

El mito del amor romántico como generador de violencia en las parejas y familias

Juan Jesús Rodríguez Ramírez

Hablar, escribir y vivenciar el amor no es una experiencia siempre gratificante. Desde el tener una definición y un concepto unificado comienzan las dificultades. Imaginemos pues en la «práctica del amor» la diversidad de situaciones que se presentan.

Una herramienta fundamental, que aporta la esencia del lenguaje, es utilizar la filología para comenzar a construir un concepto y una práctica sobre lo que significa, representa y es el amor.

Derivada del latín, la palabra amor significa «lo que no muere», algo difícil de concebir de manera ordinaria. El amor es algo que va más allá de ser un concepto, una emoción o un ideal. Es, por consiguiente, un acto distintivo de nuestra especie, pero también es algo que no se valora ni se considera igual para todas las personas. Desde factores como la cultura, la tradición, las creencias y nuestro contexto histórico, el amor se manifiesta en acciones, deseos, ilusiones, formas de vivir y un sinfín de lugares y formas.

Lo hemos configurado de una manera inapropiada y que, en vez de liberarnos, nos esclaviza a la voluntad de quienes han hecho de un acto edificante y constructivo, una codependencia, que está conformada por factores como el comercio sexual, el chantaje emocional y las trampas de nuestras carencias (de afecto, de reconocimiento, de validación, de inclusión, entre otras). Veamos que lo que socialmente se acepta y se alienta a nutrir es la institución patriarcal, que milenariamente ha estado posicionada como una forma de vivir en la cual los privilegios son dirigidos hacia el mundo del hombre-macho. La mujer pasa a ser, intentando darle un lugar, el «objeto de deseo masculino», aunque solo sea para seguir recreando el vicio de practicar la violencia y sus derivaciones.

En esta tónica, el amor como tradicionalmente lo conocemos no nos acerca a esa libertad ni a esa autonomía, sino, por lo contrario, se torna dependiente y violento desde su génesis. Es un poseer sin conectar la razón con el sentir, la razón obnubila cualquier manifestación de bienestar y nos alimenta la angustia de ser abandonados y quedar, como resultado de este proceso emancipatorio, en la temida y mal encausada soledad.

Las condiciones para que este concepto de amor quede inmerso en nuestra concepción de la realidad ya han sido conferidas. Vivimos los remanentes de ese sincretismo, cuyas características son las siguientes:

  1. idealización del ser amado;
  2. servilismo y abnegación;
  3. exaltación de la personalidad «ruda»;
  4. competitividad y méritos para obtener la vinculación emocional con el poseedor de tales «virtudes»;
  5. sacrificio como requisito para «amar de verdad»;
  6. expectativas irreales o fantasiosas, por ejemplo, de un hombre exitoso quien rescata a la mujer «pobre y desvalida» que pide a lo celestial la llegada de un «príncipe azul»;
  7. ingenuidad de creer en un mundo donde todo es posible mediante «mi amor», incluso salvar de las garras de las adicciones y «lo malo» del mismo mundo; y,
  8. perpetuación del rol de proveedor, procreador y protector ante la negación del mundo emocional sobre las expectativas y demandas sociales oficializadas y aceptadas.

Cuando estas condiciones no son cubiertas, los amorosos entran en el terreno del conflicto que, dicho sea de paso, no cumple la función de confrontar y reflejar alternativas para conciliar las diferencias por las que se presenta. El problema adquiere un efecto conocido como «bola de nieve»: inicia como un pequeño problema y termina, de manera lamentable, en feminicidios u otra manifestación de la vastedad de actos violentos.

El amor romántico ha sido develado, aunque su estudio y análisis no sean tan profundos como sus heridas. La pregunta obligada es ¿qué es entonces el amor? Si retomamos el concepto etimológico, podemos establecer que es todo aquello que logra impregnar a los vínculos afectivos de una esencia trascendente e infinita. El amor no son solo las relaciones interpersonales o intrapersonales, eso es la estructura; lo que trasciende es lo que se hace con esos vínculos y relaciones que se desarrollan en el día a día.

Puntos básicos de este amor comprometido son:

  1. respeto por la persona y su individualidad;
  2. responsabilidad con el vínculo;
  3. autonomía (que no tiene que ver solo en el hacer, sino también corresponde al estar cuando es necesario);
  4. libertad de elegir formar parte de la vida de la otredad, dando lugar al «nosotros»;
  5. expresión emocional y sentimental, ya que la otredad puede apoyar y acompañar en las vicisitudes del camino;
  6. mutua admiración y reconocimiento sano de lo que representa la(el) otra(o);
  7. replanteamiento del rumbo que lleva la relación, y acuerdos imparciales (con sus debidas reservas) para fortalecer las áreas que lo demanden; y,
  8. honestidad y confianza, pues se elige a un(a) compañero(a) de viaje de manera voluntaria.

El amor romántico está presente, vigente y no parece querer marcharse. Sus impactos van desde destruir familias, parejas, amistades y, tristemente, a las personas que lo practican. Hoy es imperante que las(os) profesionales de la salud y los científicos sociales, entre otros, aportemos nuestro conocimiento y experiencia para erradicar estas prácticas que se han vuelto el alimento de los principales afectados: los niños.

Sirva este texto para detener las prácticas hetero-patriarcarlas que violentan a los individuos. Debemos adentrarnos en nuestros infiernos y aceptar nuestra condición humana que es, sin dudas, modificable y amorosa.

Bibliografía

Fischer, Helen (2004). ¿Por qué amamos? Madrid: Santillana Ediciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s