Medusa

Ángel Acecam Cloneoser

Hasta el cielo, para tío Sheve, siempre generoso y preocupado, ahora no te puedo ver, pero aquí sigues, te quiero papá.

Entre los infiernos de mi soledad

sueles esconderte,

apaciguando mis ganas de llamarte

me seduce el olvido

que se cuela entre

demonios.

¿Dónde aprendiste a jugar así?

Siento desfallecer

atado al sino moribundo

que borra mis huellas

de tu áspera

piel blanca.

Tú miras detrás de Satanás.

Tus sucios deseos se convierten

en mi dolorosa realidad.

¡Moriré! Sonríes tomándolo de la mano

mientras mis querubines tratan de levantarme

de mi lecho mortecino.

¿Escuchaste mis plegarias?

Cientos de bolseritos

tejieron un aposento para mi alma

con musgo y ocochal

para que duerma en la suavidad

de sus complacencias,

así no llegará al Hades,

precipitada por tu desamor.

En la aurora los gallos cantarán

mi despedida, como un himno

que suena a lamento de la natural

tierra que, hambrienta, espera mi cuerpo.

Polvo inunda las lágrimas de mis deudos

que ojerosos despiden los recuerdos,

que gritan tregua al tiempo.

Madera y cristal engalanan

mi despedida al aposento

de mis huesos,

sucios intentos fallidos

por volver a mí, el génesis

que late en mi sepultura.

Entre ellos habitas,

medusa de mi eterna soledad,

y te escondes para asesinarme.

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