Dualidad y subversión: la ridiculización de la comedia ranchera en Susana de Luis Buñuel

Lucero Páramo

Introducción

En este texto se identificaron los rasgos típicos de la comedia ranchera presentes en la película Susana, dirigida por Luis Buñuel (1950). Se respondió a la pregunta ¿en qué medida se puede ver en esta una subversión de la comedia ranchera? Para tal efecto se dividió el texto en tres áreas principales, a saber, el contexto, la película y una escena emblemática.

En el apartado del contexto se precisó el ambiente socio-histórico en el cual se inscribe dicha obra: un México posrevolucionario en búsqueda de una identidad nacionalista apoyada por el gobierno mexicano en turno. Este proyecto político originó diversas manifestaciones artísticas, como el género de la comedia ranchera en la industria del cine. Un cine mexicano que filmó y programó, al igual que otros países, diversas obras que buscaban a la vez entretener y proponer en un público no muy educado.

Además se enlistaron algunas de las características más relevantes del género de la comedia ranchera, en específico: la identidad nacional, con énfasis en la religión, la familia y el trabajo; los personajes arquetípicos y maniqueístas; el espacio predominantemente rural; la paralegalidad del campo; la moraleja; y la música.

En la sección de la película se explicitaron cuáles de dichos elementos clásicos de la comedia ranchera se encuentran en la película Susana. Para ello se resumió la trama, se dilucidó el trabajo del director Luis Buñuel con respecto de su trayectoria filmográfica y algunos de los datos técnicos. Se hizo hincapié en la subversión, la dualidad y la crítica que hizo Luis Buñuel con el objetivo de ridiculizar el paradigma del género mencionado.

Respecto de la escena emblemática escogida para este análisis, se procedió a contextualizarla y describirla en términos de la obra completa. Se optó por analizar puntualmente cada uno de los personajes principales y secundarios, a saber: Felisa, una criada; Jesús, un capataz leal; Alberto, un hijo despreocupado; Susana, una antagonista seductora; Guadalupe, un padre escrupuloso; y Carmen, una madre abnegada. A través de cada una de sus personalidades pueden verse también las transformaciones, las subversiones y las críticas de Luis Buñuel hacia las comedias rancheras.

Contexto socio-histórico de México

El año de 1920 marcó el final del movimiento revolucionario en México y el inicio de la etapa de reconstrucción nacional. La nación mexicana buscaba consolidarse, al fin, como un país con identidad propia que lo llevara al progreso. Muchos fueron los esfuerzos del gobierno que, ayudado de la cultura y arte (muralismo, literatura, cine, etc.) promovía la creación de una identidad mexicana. El gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940), por ejemplo, además de sus propuestas federales para el progreso económico de México, apoyó al negocio cinematográfico.

Con una población casi analfabeta concentrada en los espacios rurales que iba saliendo de un conflicto nacional de décadas, los mexicanos necesitaban entretenimiento, respuestas y no textos o arte para analizar. Los célebres murales, las caricaturas y los corridos son solo unas muestras del arte hecho para un público analfabeto y sin cultura (Martínez Herranz, 2007).

Es importante mencionar el panorama mundial que directa e indirectamente afectó a México. La Primera y Segunda Guerra Mundial, así como la Guerra Civil Española dieron a México una escena global con problemas económicos, exigencia de progreso y el apoyo de su vecino que era una potencia mundial (Duprat, 2013).

Contexto cinematográfico en México

El inicio del cine en México fue muy lento pues, desde su llegada directa de Francia en 1896, las producciones mexicanas durante el porfiriato se reducían a documentales acerca del dictador. El cine argumental llegó a México en 1917 y tuvo que resistir a la invasión del cine hollywoodense que acaparaba las salas. El cine sonoro fue la pieza fundamental para catapultar al cine mexicano pues, por una parte, con la limitación del idioma no se proyectaron las películas estadounidenses y, por otra, la Guerra Civil Española disminuyó los estrenos españoles en México. De treinta y ocho películas producidas en México durante el año de 1937 aumentó a cien en 1949. La competencia latinoamericana del cine mexicano fue el cine argentino; aunque gracias al apoyo de Estados Unidos de América tras la Segunda Guerra Mundial, México vio su producción cinematográfica aumentar (Duprat, 2013).

Comedia ranchera

La comedia ranchera es la variante mexicana del melodrama. A dicho melodrama se le agrega folclor y música mexicana en los cuadros costumbristas que representan una vida rural idealizada. Las canciones, escenarios, indumentaria y diálogos son típicamente mexicanos. Al retratar un sistema marcadamente jerarquizado, este subgénero no invita a la reflexión de ese orden ni de las actitudes machistas que presenta.

El historiador Jorge Ayala Blanco considera, como fuente extracinematográfica de la comedia ranchera, al sainete, la zarzuela, el teatro clásico, el teatro burlesco del siglo XX y la intención de recuperar las tradiciones populares mexicanas. Como influencia española concibe Nobleza baturra (1935) de Florián Rey (Martínez Herranz, 2007).

La búsqueda de identidad nacional, los personajes, el espacio de acción, la paralegalidad del campo, la presencia de música y una moraleja, son las características más representativas de la comedia ranchera. Allá en el rancho grande (1936) es la comedia ranchera paradigmática que contenía, de manera temprana, las mutaciones que se consolidarían más tarde en este género.

Identidad nacional

La reivindicación nacional mexicana buscaba consolidar la religión como lazo unificador, la familia como la base de la sociedad y el trabajo como el único camino al progreso. Estos tres aspectos se ven presentes en la comedia ranchera de manera idealizada y, en muchos casos, forzada (Martínez Herranz, 2007).

Religión

La religión católica que fue consolidada por los españoles dio fruto a una cultura de sincretismo muy valorada por los mexicanos. Así, las creencias católicas aparecen en la comedia ranchera exaltando los valores cristianos de los personajes que, a través de súplicas a dios, presencia en misa, actos litúrgicos, referencias a la virgen, santos o a dios, son solo algunos ejemplos del tinte religioso en la comedia ranchera y el cine mexicano en general de inicios del siglo XX.

Familia

El esquema de la familia tradicional fue representado ampliamente en la comedia ranchera. Con un patriarca, una madre cariñosa e hijos respetuosos y muy trabajadores se crea el arquetipo de familia que se basa en el respeto exagerado hacia las figuras adultas y un ambiente machista.

Trabajo

El trabajo duro aparece en los cuadros costumbristas presentados en la comedia ranchera. No es extraño ver el trabajo de sirvientes, capataces o los protagonistas como fondo de las acciones más importantes de cada película, así como punto valorizado directamente en la trama pues, mientras el trabajo es una virtud, la holgazanería se castiga moralmente.

Personajes

Además de presentar personajes arquetípicos, estos suelen estar inscritos en un orden maniqueísta (el bien contra el mal). Se forjan así los personajes emblemáticos como la madre cariñosa, piadosa y pasiva; el padre honrado, trabajador, respetuoso y fuerte; el joven atractivo, trabajador, respetuoso; el macho, el hombre fortachón, irreverente, apuesto, violento y mujeriego; la servidumbre cercana a la familia que suele ser consejera y, en muchas ocasiones, pícara; la prostituta, la femme fatale que seduce a los hombres; los trabajadores ya sean peones, capataces, campesinos, etc., que son leales a su patrón; el patrón, que bien puede ser un desalmado aprovechado o un justo y bondadoso personaje. Cada uno de ellos mantiene la esencia simplista de una de dos pasiones: atracción o repulsión. En sus emociones no hay puntos medios: aman y respetan, o detestan y critican.

Espacio

Pese a las referencias a la ciudad, las acciones de las comedias rancheras se desenvuelven en espacios rurales. Las escenas que muestran la naturaleza del campo (árboles, ríos, lagos, montes…) son paradigmáticas y el lugar ideal para la acción. En muchas comedias rancheras vemos a los personajes interactuar con este medio como si se tratase de un cuadro costumbrista o un ideal paradisíaco.

Paralegalidad del campo

Los problemas ocurridos en la trama de la comedia ranchera solo podían ser resueltos por la paralegalidad del pueblo donde sucedían. En algunos casos la ley estaba bajo los personajes malos, en otras tantas era el personaje bueno quien regía; en ambas situaciones, la ley federal no es referida ni solicitada por los personajes. La justicia divina también se hacía presente en tramas en donde la ley del pueblo no era favorecedora para el protagonista.

Música

El folclor mexicano se hacía presente a través de números musicales con canciones vernáculas que consolidaron como celebridades a actores como Jorge Negrete y Pedro Infante, quienes hicieron de su música un éxito internacional. También incluían escenas de baile con atuendos tradicionales mexicanos en los que participaban tanto hombres como mujeres.

Moraleja

Dicho está que la intención de la comedia ranchera no era cuestionarse, sino consolidar una identidad nacional tanto a través de la repetición de esquemas como con la recreación de tramas con moralejas. Con un final siempre feliz, con antagonistas castigados o redimidos, el público “recibía” una enseñanza desde las pantallas.

Susana de Luis Buñuel

Producida y realizada en el año de 1951, Susana es una película de comedia ranchera mexicana dirigida por Luis Buñuel y protagonizada por Rosa Quintana, Fernando Soler y Víctor Manuel Mendoza (Martínez Herranz, 2007).

La trama cuenta cómo la joven Susana llega a una hacienda después de escaparse de un reformatorio. La familia de hacendados la recibe y ayuda mientras la joven seduce a las tres figuras masculinas protagonistas: Guadalupe, el patrón; Alberto, joven estudiante hijo de Guadalupe; y Jesús, capataz trabajador en la hacienda. La autoridad del reformatorio aparece en el momento preciso para evitar que la seducción de Susana provoque problemas irreparables.

La realización de Susana se dio en conjunto, pues nombres como Manuel Reachi, Rodolfo Usigli, Jaime Salvador y Sergio Kogan comparten créditos con Luis Buñuel (Martínez Herranz, 2007).

Propuesta como una típica comedia ranchera, Luis Buñuel decide crear una parodia al género exagerando los elementos de tal manera que la ridiculización fuese evidente. Así, Buñuel dirige la película haciendo una subversión clara al género de comedia ranchera, al mismo tiempo que se preocupaba por consolidarse en la industria cinematográfica mexicana. Haciendo cambios de último minuto, recortando varias escenas y aprovechando la iconicidad de los actores en el cine mexicano, Buñuel termina la película en tan solo veinte días (Martínez Herranz, 2007).

Aunque Susana se diferencia mucho del resto de películas de Buñuel, podemos reconocer ciertos elementos que le dan carácter a su trabajo. Las tomas largas, el voyerismo, el personaje de la sirvienta como parte de la familia, pero, sobre todo, la dualidad de los personajes, son elementos característicos del cine de Buñuel.

El género de la comedia ranchera en Susana

Religión en Susana

No hay duda de que los personajes de esta película son católicos pues vemos en repetidas ocasiones prácticas religiosas. Las súplicas de Felisa, la aparición de la servidumbre rezando un rosario, el respeto de Guadalupe ante la imagen de la virgen (vemos cómo se hinca ante la imagen, se persigna y sigue su camino) y los múltiples ruegos de Carmen, crean de fondo una atmósfera católica.

La religión en Susana no aparece tan tradicional como en el resto de las comedias rancheras, pues se pone en evidencia la dualidad de ese dios que ayuda a los buenos y a los malos. Al inicio de la película, Susana suplica a dios que le ayude a salir del reformatorio y sucede. Al final de la película es Carmen quien pide auxilio mientras ve un crucifijo. Es así como una súplica religiosa es ridiculizada y desvalorizada en la película de manera tal vez sutil para algunos. Por otra parte, la actitud nada cristiana de Felisa también se exalta con su deseo de castigar corporalmente a Susana e incluso, apoyar su insistencia con la historia religiosa de Jesús echando a vendedores a latigazos.

Familia en Susana

Al inicio y al final de la película, Buñuel muestra una familia prototípica mexicana: madre cariñosa y pasiva, hijo muy respetuoso (sobre todo con su padre), padre autoritario y, en este caso, justo y amable. Tras la llegada de Susana a la hacienda, estos paradigmas se ven trastocados, pues las faltas de respeto del hijo hacia sus figuras paternas se exhibe; la pasividad de la mujer da lugar a una Carmen autoritaria que defiende su poder en la familia (aunque no de manera muy activa); el padre autoritario y justo se convierte en un patrón que se contradice y parece nervioso cuando su esposa le cuestiona la presencia de un pañuelo de Susana en su habitación.

Es así como se presenta la dualidad de la familia: en momentos puede ser buena pero siempre tendrá malos momentos. La idealización de la familia parece ridícula; la película sugiere que, si los personajes miembros de una familia no responden a sus emociones sino al respeto por la familia patriarcal, la trama no puede ser creíble. Buñuel parodia, entonces, la familia propuesta por la comedia ranchera.

Trabajo en Susana

Las escenas sin motivo en las que se muestra el trabajo en el campo, típicas de la comedia ranchera, aparecen en Susana. Así, podemos ver cómo dos mujeres guardan varios patos y gansos en su corral, cómo varios hombres cargan paja e incluso a Alberto inyectar vitaminas a dos borregos. Asimismo, el trabajo de la servidumbre en la hacienda se muestra, ya sea porque es fundamental en la trama (cuando Susana es quien limpia o debería de limpiar), o ya sea tan solo de fondo. No obstante, el trabajar duro y despertarse temprano son actos que dignifican, según la comedia ranchera y la misma Felisa, quien reprende a Susana por seguir en la cama a las ocho de la mañana.

Personajes en Susana

Si bien, en Susana aparecen los personajes arquetípicos de la comedia ranchera, cada uno muestra también la contradicción en sí mismo: dualidad. El padre que a su vez es patrón, Guadalupe, figura justa y protectora, se convierte en déspota y sin escrúpulos pues, además de despedir a Jesús, ordenar a su hijo que se fuera a la ciudad (por celos), insinúa preferir a Susana que a su familia. Carmen, madre amorosa y piadosa que acepta felizmente a Susana, termina golpeándola. Alberto, el joven estudioso y respetuoso, cambia para ser indiferente con su madre e insolente con su padre (intenta golpearlo después de confesar su interés por Susana), además de dejar a un lado sus estudios. Jesús, quien representa al macho típico y al mismo tiempo al trabajador leal, traiciona a su patrón y familia al no denunciar a Susana; además la figura del macho no reaccionaría así ante el rechazo de una mujer, pues lejos de ser violento, él habla de amores y trata de convencer a Susana de escaparse con él. Esta subversión de los personajes indica la intención crítica de Buñuel hacia los elementos cinematográficos de la comedia ranchera.

Espacio en Susana

La localización de la historia corresponde absolutamente al paradigma de la comedia ranchera pues, es el campo, la hacienda, el monte, el granero…, los escenarios en donde se desenvuelve la trama. 

Paralegalidad en Susana

Aunque el derecho civil no es importante en la historia, podemos identificar cómo no hay otra autoridad más importante en la hacienda que Guadalupe. Así, cuando el policía busca a Susana y pregunta a Jesús novedades, se considera que el patrón dirá la verdad y sabrá cómo hacer frente a la situación. En un escenario “normal”, el policía corroboraría la ausencia de Susana en la hacienda. Asimismo, en la parte final de la película, el policía espera la orden de Guadalupe para llevarse a Susana. Este elemento de poder absoluto del patrón se ve, como ya se mencionó, en las comedias rancheras.

Música en Susana

La música de fondo está presente a lo largo de la película, como todo melodrama, enfatizando las emociones de los personajes y sazonando el recurrir de la historia. Sin embargo, la música vernácula no aparece en Susana, siendo uno de los elementos paradigmáticos de la comedia ranchera que se evita.

Moraleja en Susana

Casi como el elemento musical, la moraleja, elemento típico de la comedia ranchera, no aparece en Susana. Aunque tal vez se puede forzar una enseñanza, no sería tan clara como en otras películas de mismo género (hay un orden establecido que pervive a pesar de un contratiempo). Esta posible moraleja es, más que una enseñanza real, una crítica directa de Luis Buñuel a los finales de las comedias rancheras, que, de manera irreal y sin sentido, proponían un final feliz, aunque no uno tan absurdo como el de Susana.

Análisis de una escena de Susana

Tras pelearse Alberto con su padre, éste confiesa a su madre su interés en Susana. Carmen, quien fue testigo del beso entre Susana y Guadalupe, se percata del grave problema que Susana ha creado en su familia. Después de lamentarse con Felisa, le pide a dios que no la deje desamparada además de solicitarle el favor de su palabra y mano para que le crean y “abrirles los ojos” (a Alberto y Guadalupe). Decidida, se dirige a la habitación de Susana. Felisa sale tras ella con el látigo de Guadalupe en sus manos. A partir de este momento, se analiza la escena:

Carmen abre violentamente la puerta de la habitación de Susana, quien se encuentra recostada en su cama. Carmen la echa de la casa de manera firme. Susana responde de manera insolente e incluso la amenaza con provocar que Guadalupe corra a Carmen y no a ella. Felisa insiste en que Carmen golpee a Susana. Susana recibe varios latigazos mientras grita y Guadalupe y Alberto escuchan. Los hombres entran a la habitación para ayudarla y escuchan los lamentos e injurias de Susana. Guadalupe asegura que no será ella (Susana) quien se irá de la casa justo después de que la joven mencionase que lo quiere. Así, Carmen, triste, asegura que ella se irá de la casa mientras Felisa y Alberto quedan sorprendidos. Jesús, quien había sido despedido ese mismo día, regresa con los oficiales del reformatorio quienes aclaran la procedencia de Susana. Guadalupe le pide explicaciones a Jesús y, finalmente, da la orden de que se lleven a Susana. Ella es arrastrada de manera violenta después de intentar atacar a Carmen y Felisa.  

La elección de la escena respondió a que en ella se identifican (por presencia o por contraste) los elementos emblemáticos de la película, no como comedia ranchera sino como una subversión de este género. Dichos elementos resultan a la vez una representación de la dualidad pretendida por Buñuel, acaso para mostrar personajes y situaciones mucho más complejas que las comedias rancheras “sentimentalistas”. Los elementos destacados son la religión, la familia y la personalidad de los implicados, los cuales se analizan a continuación personaje por personaje.

Felisa es el personaje más constante a lo largo de la película pues su carácter exagerado, altanero y crítico permanece hasta el final. Es la voz consejera tanto de Carmen como de Guadalupe y la única que identificó el peligro que representaba Susana. Contrario a la fe cristiana, Felisa incita a Carmen a que castigue físicamente a Susana.

Jesús, quien nunca se mostró católico pero se sobreentiende que lo es porque es mexicano, atenta contra las leyes cristianas que reprochan la lujuria, el adulterio y el sexo fuera del matrimonio. Pese a lo anterior, Jesús aparece como un personaje bueno pues, al final de la película, él forma parte de la familia otra vez. Por otra parte, Jesús es el estereotipo de trabajador leal que, sin embargo, no duda en engañar a su patrón por su pulsión sexual. En la escena elegida, se redime al llevar a los policías a la hacienda, mostrando su respeto a Guadalupe e incluso defendiendo a Carmen del ataque de Susana.

Alberto es al inicio un hijo respetuoso y estudioso que, al igual que Jesús, se sobreentiende que es católico. No obstante, se atreve a irrumpir en la recámara de Susana, proponerle que escapen a escondidas a la ciudad (sugerencia a que sea su amante), actos nada bien vistos en términos católicos. A lo largo de la película, el deseo de Alberto por Susana lo lleva a comportarse distinto con la familia y, como colmo, a “levantarle la mano” a su padre Guadalupe. No obstante, en la escena se torna un personaje tibio, indeciso y expectante de la situación. Alberto es, entonces, un personaje que modifica su actitud de manera contundente.

Susana parece desde un inicio una joven rebelde y altanera que no duda al hacer sus fechorías. Sin embargo, en la escena analizada, se muestra asustada ante Carmen justo antes de ser golpeada. El cambio es contundente pues Susana suplica y no de manera fingida como lo había hecho antes. Nada tiene que ver con arrepentimiento, tan solo es la dualidad en su personaje: no por ser una desalmada deja de sentir miedo. Sin embargo, Susana termina su participación en la trama justo después de mostrarse violenta atacando a Carmen, exhibiendo sus características típicas de femme fatale.

Guadalupe, quien se mostraba escrupuloso, sucumbió a las seducciones de Susana. Su pecado es ser promiscuo y lujurioso. Cuando él escucha de Susana un “te quiero”, abandona su rol típico de padre de familia y se dispone a sacrificar a su familia. No obstante, cuando la verdad es desvelada por las autoridades y Jesús, Guadalupe vuelve en sí y es sensato de nuevo.  

Carmen es la figura con cambios más drásticos en la película, posiblemente por el ideal de madre que se inculcaba desde entonces a los mexicanos. Carmen, como cualquier mexicano, toma a la virgen María como ejemplo de madre, intentando ser casi una santa ante los ojos de todos, además de amorosa y justa. Al inicio de la película puede parecer una tarea cumplida: Carmen es una mujer pasiva, amorosa, comprensiva y pudorosa que no duda en alejarse a un rincón a llorar con Felisa. Sin embargo, ya avanzada la película, Carmen se muestra cada vez más distinta, para culminar con una muestra de agresividad, poder y justicia. La madre amorosa se muestra, con un contrapicado, feliz y gozosa de golpear a Susana, dando gusto a sus impulsos viscerales. El poder que parecía no tener, lo toma al gritarle a Susana que su propia autoridad basta.

Conclusión        

Hemos visto en este texto que la película Susana, dirigida por Luis Buñuel, y, por extensión, la escena emblemática escogida para analizar lleva a la afirmación que cada personaje mencionado sufrió una evolución a lo largo de la trama. Esta transformación no responde, como en otras películas, a la realización de cada personaje como unidad, sino a la intención crítica y subversiva que tuvo Buñuel hacia el género de las comedias rancheras.

Él propone personajes tan planos al inicio, como los de las comedias rancheras, y les da un giro, cuestionando el paradigma. Concluye, forzando lo necesario, con la exposición de los mismos personajes: con la misma tendencia vacía y simplista del paradigma, ridiculizando las acciones irreales del género. Este cambio a lo largo de la película presenta una dualidad en las actitudes y acciones, complicando la categorización de los personajes arquetípicos y de los elementos fundadores de un género: se necesita más que un sol resplandeciente después de una tormenta y diálogos melosos para terminar una película.

Referencias

Duprat, A. (2013). El cine mejicano 1: hasta los años cincuenta. Commentaire d’images (pp. 3-7). Rennes: Université Rennes 2.

Martínez Herranz, A. (2007). Susana de Luis Buñuel: subversión y renovación del melodrama. Revista Latente (5), 117-142.

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