Revirtiendo

Félix Martínez Torres

Si me dieran a escoger entre qué personaje de la historia quisiera emular, sin duda sería Aquiles, por ser un guerrero con valor y pleno de afectos, que peleó bravamente por los suyos, pienso que a veces no es mejor la fuerza, sino el conocimiento.

De niño su madre lo quiso hacer dios y eterno como pasa en la mitología griega, así que lo bañó sujetándolo de un talón para meterlo en el río Estigia, pero esa parte de su cuerpo fue su vulnerabilidad, porque cuando se enteran cuál es su lado débil, «el talón de Aquiles», ahí lo atacan:

Esta escena siempre me ha impresionado y he pensado que todos tenemos un talón de Aquiles, por lo tanto, me dediqué a encontrar mi fortaleza. Más preocupado por ello que por mi lado débil, buscaba un río Estigia y en mis andanzas, acompañado de un amigo, encontré una referencia con los indios chamulas en donde hay un manantial sagrado y los principales son zambullidos para que tengan protección de los peligros visibles e invisibles.

Así que, por medio de sobornos, logramos introducirnos subrepticiamente a la cueva vigilada por mayoles, o policías, que visten un chuck, un coton de lana grueso y blanco, y en sus manos el marro de madera, duro como hierro.

Por mi problema de azúcar o diabetes, estuvimos a punto de ser descubiertos, debido a mis ganas constantes de orinar, pero preferí orinarme en los pantalones impregnando el mal olor, teniendo que soportarlo mi compañero.

De suerte que la vigilancia era de la entrada hacia el manantial, pero ya estando en él no había guardias, aún tuvimos que subir por una ladera y al llegar hasta la parte más alta había una especie de resbaladilla, donde sólo era dejarse ir. Llegamos con suavidad al manantial que chisporroteaba un agua cálida, no invertimos mucho tiempo, sólo nos acordamos del caso de Aquiles y nos zambullimos totalmente, pero dándonos prisa porque la cachiporra de los mayoles se veía muy castigadora. Fue cosa de diez minutos o menos y salimos aprisa, desandamos por el mismo camino, mientras nuestros cómplices nos ayudaban a salir sin ser vistos.

De esto que les cuento hace 150 años, mi amigo se me perdió de vista, pero debe de andar por ahí penando. Aunque sigo deambulando aquí, nunca me curé de mi diabetes y mis años me dan sabiduría. Me dicen que busque un río que revierta la magia de la cueva de los chamulas.

Félix Martínez Torres (Minatitlán, Veracruz, 1962) es poeta y narrador. Algunos de sus poemas aparecen en varias antologias. Pertenece al grupo Ateneo Literario y es presidente del mismo. Radica actualmente en Matamoros, Tamaulipas.


«Revirtiendo» fue originalmente publicado en Justo en el borde (Catarsis Literaria, 2019). Fue compartido y modificado por el autor.

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