Hablando de música

Beethoven I, su encuentro con el destino

José Perales

Muchas veces cuando alguien me ha preguntado quién ha sido el mejor compositor de todos los tiempos, se me viene a la mente tantos nombres y tan solo una respuesta: ninguno y todos, puesto que cada uno de ellos aportó como tributo —al más sublime de las artes— su propia vida. Pero, sí se puede hablar del más influyente. En mi punto de vista, el que más ha influido en la génesis musical es Ludwig van Beethoven; sin dejar de lado la influencia enorme ejercida por tantos otros geniales compositores en diferentes periodos de la historia universal. Aquí el punto es quién fue el que, de alguna manera, pudo conectar con todos los periodos artísticos y agentes sociales de una manera inmediata, natural y atemporal. En ese sentido, solo el nombre de este genio nacido en Bonn, Alemania, probablemente el 16 de diciembre de 1770, se me viene a la mente. Por ello he decidido dedicar en este 250°. aniversario de su nacimiento tres partes escritas —siendo esta columna la primera de ellas— de los momentos más complejos de su vida, en la cual seguramente nos veremos reflejados.

Antes de Beethoven casi todo era una completa sumisión a las fuerzas regentes de los que tenían el poder, solo aislados casos de libertad artística musical quedaron exentos. Es tan difícil considerar para nosotros una visión deprimente de un Johann Sebastian Bach quedado en el olvido y muerto en la más cruel y fría pobreza, aquel que con fuerza sobrehumana cargó en sus hombros la última evolución de la estructura musical contrapuntística y formal en su época, legándonos las bases sobre las que se cimentaría la música occidental. Más terrible aun es ver cómo otro gigante terminaría en una tumba comunitaria; me refiero al prodigio de nombre Wolfgang Amadeus Mozart, de cuya escena se comenta que el mismo Beethoven cargaba en sus bolsillos una estampa del deprimente entierro de Mozart para recordarse continuamente las consecuencias del poder del mundo en contra del artista.

Ante esta penumbra que rodea el antes biográfico de Beethoven, nos damos cuenta que la tarea no sería fácil: sobre sus hombros estaba el pasado inmediato, al cual dominar y hacer crecer hacia el siguiente pináculo.

Se menciona continuamente de Beethoven tres etapas o estilos de carrera artística: el llamado periodo Clásico, que va desde su nacimiento hasta 1799; el Heroico, desde 1800 hasta antes de su novena sinfonía; y, el llamado Reflexivo, que corresponde a sus últimas obras, incluyendo el importante cuarteto «La gran fuga». Este último, desestimado en su estreno y tan importante para el progreso de la forma cuarteto que le precedería. Este periodo final termina con la muerte del compositor en 1827. Todos estos periodos o llamados «estilos» nos ayudan en parte a entender el proceso que lo llevó de ser un compositor tradicional a un innovador sin precedentes (Semana, 2020).

El tiempo no alcanzaría en esta columna para desglosar cada uno de estos procesos de reinvención artística que sufrió a lo largo de su vida. Por ello me concentraré en los cambios importantes en la transición Beethoveniana de cada estilo para, con ello, entender la importancia que tuvo en su época y cómo hoy sigue dándonos parámetros del Artista absoluto, aquel que transforma al crisol toda idea para hacerla nueva y eterna.

La primer gran transición y búsqueda del destino de nuestro compositor se podría equiparar a la historia de otros grandes, que al filo del abismo de la noche platónica se acercan a mirar en su interior más cerca que ningún otro hombre. Ese momento desorbitante se gestó en medio del dolor de sentirse no amado, unido a la cruel sordera que empezaba a hacerle presa durante los últimos seis años; se desarrollarían estos sentimientos y carencias físicas con fuerza a lo largo de 1802, culminando con un momento clave y bien documentado en el llamado Testamento de Heiligenstadt con fecha del 6 de octubre de 1802, el día en que el mundo pudo haber perdido al Maestro de la Heroica. En dicho testamento, se refiere entre claras líneas al recuerdo de lo que era su percepción del arte y de lo divino, así como una amplia despedida a las personas que amaba. Cito aquí algunas sublimes líneas de este poderoso documento:

¡Oh Dios, tú miras desde lo alto en el fondo de mi corazón, y lo conoces, sabes que en él moran el amor a los demás y el deseo de hacerles el bien! Vosotros, hombres, si leéis un día esto, pensad que habéis sido injustos conmigo, y que el desventurado se consuela al encontrar a otro desventurado como él que a pesar de todos los obstáculos de la naturaleza, hizo cuanto estaba a su alcance para ser admitido en el rango de los artistas y de los hombres de elección(Beethoven, 1806)

Cuánta injusticia ante el arte, cuánto diáfano dolor se esconde entre los cobijos del compositor a la vista de todos, cuánto más tenía que soportar aquel que tan sublime don se le negaba; la escucha física se cerraba para abrir una escucha espiritual sin paralelo entre ningún músico.

¿Qué sucedió para que Beethoven no terminara con su vida ese día como otros románticos de su época? La respuesta es desconocida. Se sabe bien que una vez de regreso a Viena se puso a trabajar de inmediato en sus obras, aunque la respuesta para saber cómo se levantó de la penumbra, radica en una obra de ese periodo, el oratorio «Christus am Ölberge» op. 85 («Cristo en el Monte de los Olivos»)es el único compuesto por Beethoven. En palabras del autor, la obra fue concebida en su estructura general en tan solo catorce días inmediatamente después de escribir el Testamento de Heiligenstadt.Beethoven encontró la luz para vivir o quizás la luz lo encontró a él. En este pasaje del Nuevo Testamento seguramente se vio reflejado en la soledad de Cristo en el Getsemaní. A imitación de Él, tomó fuerzas exorbitantes para llevar a cabo la gran empresa de cambiar la historia; en este caso particular, de la música como se conocía hasta ese momento.

Cada pasaje de esta obra es el reflejo del hombre en su lucha por tomar la misión de su vida, desborda fuego y agua en cada acorde. En el aria inicial de este Oratorio se plantea los grandes dilemas y refleja claramente el sentir del Maestro ante la muerte y la vida:

Mi alma esta [sic] sacudida

por el tormento que se cierne sobre mí.

El miedo me agarra

y tiembla todo mi cuerpo.

Como un escalofrío, la angustia me sobrecoge,

pues mi muerte se aproxima

y la sangre brota de mi frente

en vez de brotar sudor.

Padre, de rodillas y con inmensa piedad

tu Hijo te suplica.

A tu poder todo es posible.

¡Aleja de mí este cáliz de dolor! (Beethoven y Huber, 1803).

Beethoven inicia con ello el llamado periodo Heroico, no del sentido de heroísmo victorioso mundano que conocemos, sino el acto heroico de llevar a los hombres por medio de su música a la Luz Eterna, lo que lo vuelve realmente Heroico.

No podemos negar que fácilmente nos podemos ver reflejados en la vida del Maestro y que su música tiene la capacidad de interpretar aún en nuestros tiempos el sentir de la soledad en medio de todos; de la sordera social, de la indiferencia del hombre por el hombre. Su música es tan actual que bastaría con escuchar la marcha fúnebre de su sinfonía no. 3, op. 55, en Mi bemol mayor «Eroica», para quedar atrapados entre sus acordes y así vivir quizás esa insondable oscuridad que experimentó el Maestro el 6 de octubre de 1802, el día que volvió a nacer en medio del silencio.

Referencias

Semana (2020, 18 de enero). 2020: el año de Beethoven, músico, héroe y personaje. Recuperado de:

https://www.semana.com/cultura/articulo/2020-el-cumpleanos-numero-250-de-beethoven/648395/.

Beethoven, Ludwing van (2016). Beethoven: Testamento de Heiligenstadt. Ecwiki: enciclopedia católica online. Recuperado de: https://ec.aciprensa.com/wiki/Beethoven:_Testamento_de_Heiligenstadt.

Beethoven, Ludwing van, y Huber, Franz Xaver (1803). Cristo en el Monte de los Olivos, op. 85 [Trad. Mario Sánchez, 2009]. Kareol. Recuperado de: http://kareol.es/obras/cancionesbeethoven/beethoven85.htm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s