Nuestra historia con el feminismo

Micromachismos

Karina A. Escobedo Toro

En nuestra vida cotidiana existen diferentes sucesos que nos empiezan a resultar extraños. Sucesos que antes nos acompañaban a lo largo de nuestra vida sin ser cuestionados. Muchas personas mencionan que los machismos cotidianos (llamados micromachismos) no se notan porque son muy pequeños y sutiles. Lo que en realidad sucede es que es un problema estructural, esto quiere decir que a lo largo del tiempo la sociedad ha impuesto ciertos comportamientos, hábitos, actividades, roles y juicios dependiendo si somos hombres o mujeres, que se han llevado a cabo sin ser cuestionados. Estas ideas nos las han enseñado desde la infancia y son transmitidas de generación en generación. Pareciera que ya es un deber ser de cada persona.

En el libro Machismos cotidianos de Claudia de la Garza y Eréndira Derbez (2000), se explica el surgimiento del término micromachismo. Éste fue utilizado por primera vez en 1990 por Luis Bonino, un psicoterapeuta argentino. Él lo utiliza «para hablar de los comportamientos masculinos cotidianos que fuerzan, coartan o minan la autonomía de las mujeres de forma sutil dentro de las relaciones de parejas heterosexuales» (cit. en Garza y Derbez, 2000, p. 12) Ahora sabemos que los micromachismos se dan de hombres a mujeres, de mujeres a mujeres y hasta de hombres a hombres. No sólo porque seas mujer quiere decir que no seas machista. Debido al problema estructural de nuestra cultura y educación, la mayoría de la sociedad crece con estas ideas, y por eso, todos las utilizamos en nuestra vida diaria. Hay muchos ejemplos que enfocan esto: un padre que tiene sólo hijas no deja de ser automáticamente machista; también sucede en el caso de los hombres que tienen hermanas. Es algo que se debe trabajar cada día para dejar de realizarlo como un patrón establecido.

Hay muchas mujeres que me preguntan, ¿cómo te das cuenta de que es un micromachismo? Tiendo a responder que una vez que te das cuenta de uno, no hay vuelta atrás, pero es un gran trabajo y ese gran trabajo consta de observar y analizar todo lo que realizamos sin cuestionar, sólo porque nos han enseñado que así debe ser.

La deconstrucción es un acto de romper o de separar algo especifico, ya sea los textos literarios, las creencias, los hábitos, la identidad con la que has crecido, etc. La idea principal de deconstruir se trataba específicamente de los discursos. Una idea originalmente implementada por Jacques Derrida: «La deconstrucción exige la fragmentación de textos y, en ella, [se detectan] los fenómenos marginales, anteriormente reprimidos por un discurso hegemónico» (Krieger, 2004, p. 180).

En realidad, el término de deconstrucción abarca muchos más temas, pero lo que se focaliza aquí es la fragmentación de algo en específico que hace que podamos observar lo que estaba reprimido u oculto; por ejemplo, los machismos con los que siempre hemos tenido que lidiar, pero que hemos pasado por alto y los calificamos como normal.

            Los machismos que son calificados como micro en realidad son acciones pequeñas, pero con una repercusión gigante, tanto así que se pueden clasificar en cuatro grupos:

  1. Micromachismos utilitarios. Se hace creer que las mujeres tienen mayor capacidad, y además la obligación, de atender el hogar y a sus hijos, porque los hombres son incapaces de cocinar o de hacer trabajos domésticos, pero sí pueden hacer otro tipo de trabajos como la mecánica o electricidad, etc.; cuando un hombre hace lo que le corresponde dentro del hogar lo resaltan como un «buen hombre» porque «le ayuda a su esposa».
  2. Micromachismos indirectos. Utilizados con sutileza para que sean aceptados por las mujeres. En vez de utilizar la fuerza, utilizan el chantaje emocional y el abuso de confianza. Los hombres utilizan este chantaje para que la mujer ceda ante peticiones o puedan ser señaladas —sin que sea grave— como personas menos importantes en sentimientos, emociones, aprendizajes, creencias o capacidades respecto de los hombres.
  3. Micromachismos de crisis. Cuando el desequilibrio entre hombre y mujer se empieza a igualar, ya sea porque a la mujer le va mejor económicamente o creció personalmente, y esto hace que los roles se inviertan y que el hombre se siente en riesgo de perder poder, entonces empieza a provocar que el desequilibrio exista otra vez y él vuelva a tener sus beneficios de antes. Los hombres pueden actuar absorbiendo espacios personales de las mujeres, dando falso apoyo, críticas todo el tiempo o amenazar con abandono.
  4. Micromachismos directos. Este tipo de micromachismos utiliza la fuerza física, económica o psicológica para ejercer control sobre la mujer.

Detrás de todas estas prácticas existen millones de mujeres perjudicadas en su vida diaria, en su vida laboral, en sus relaciones sociales y amorosas, dentro de su familia y dentro del ámbito académico.

Mientras investigaba y redactaba se me venían a la mente muchas de mis amigas que han pasado por diferentes situaciones micromachistas. Siendo tan jóvenes han vivido cosas muy difíciles por sus parejas o por su propia familia.

Darse cuenta de todas estas prácticas es muy doloroso, ¿cómo debes reaccionar al darte cuenta de que tu padre es machista? Y no sólo tu padre, sino tus amigos, tu novio, tus profesores, personas que quieres y admiras, hasta las mujeres que te rodean.

El trabajo de cada persona es exponer los machismos cotidianos para que puedan ser observados de una mejor manera y así veamos el verdadero daño que causan. Son daños enormes que han cargado las mujeres por muchos años de sus vidas, y algunas para siempre.

De la Garza y Derbez (2020) argumentan «Así como el pensamiento científico cambia, nuestra lengua también lo hace; debemos dejar de reproducir machismos al hablar y pensar dos veces la carga histórica y simbólica que tiene lo que decimos» (p.69).

Empecemos por trabajar y por notar que no todo lo que nos han enseñado desde niños es lo que es; hay más detrás de eso.

Referencias

Garza, C. de la, y Derbez, E. (2020).  Machismos cotidianos. México: Grijalbo

Ferrer Pérez, V. A., Bosch Fiol, E., Navarro Guzmán, C., Ramis Palmer, M. C. y García Buades, M. E (2008). Los micromachismos o microviolencias en la relación de pareja: una aproximación empírica. Anales de Psicología, 24(2), 341-352. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=167/16711589018

Krieger, P. (2004). La deconstrucción de Jacques Derrida. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas. (84), 179-180. Recuperado de:http://www.scielo.org.mx/pdf/aiie/v26n84/v26n84a9.pdf

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