El machismo y sus males (in)visibles

El feminismo no se trata de los hombres

Andrea Lozano

Dejemos muy en claro que el sujeto político del feminismo es la mujer, ¿qué significa esto? Que es un movimiento exclusivamente enfocado en ella y su emancipación del patriarcado. Por lo anterior, el discurso que afirma que el feminismo busca igualdad y armonía entre ambos sexos es meramente erróneo, y solo denota desinformación.

El feminismo no persigue un mundo ideal para todos, sino que las mujeres sean libres del yugo patriarcal que las ha oprimido a lo largo de toda la historia por el simple hecho de ser, precisamente, mujer. Por lo tanto, planea encontrar aliados a diestra y siniestra, aunque no los necesita. Sin embargo, esto no ha quedado claro para muchos hombres y es evidente que hay un interés en —ante cada consigna feminista— «adaptarla» a su versión masculina (como #notallmen, por decir algún ejemplo). Esta es una manera de desprestigiar el movimiento feminista y autoidentificarse como «los buenos», los que no son el problema, los que están para «apoyar» y son incapaces de violentar, cuando las estadísticas demuestran lo contrario.

En esta misma línea, no hace mucho que en Facebook comenzó a circular un marco de foto de perfil con la leyenda: «Nací para cuidarlas, no para matarlas», utilizado principal —si no es que exclusivamente— por hombres; y, otro, quizá en respuesta al anterior —utilizado por mujeres— con la leyenda: «Nací para ser libre, no asesinada», en apoyo al creciente movimiento feminista, el cual ha generado más adeptas en los últimos años.

Pero no hay que olvidar que el feminismo es incómodo. Sabiendo esto, el marco utilizado por hombres generó más críticas que aceptación por parte de colectivas y activistas feministas. La respuesta inmediata se enfocó principalmente al hecho de que las mujeres no queremos ser cuidadas, queremos ser respetadas, libres de salir a las calles a la hora que queramos, sin temer por nuestra integridad o la de nuestras conocidas.

Pero ¿a qué se debe que para el feminismo esta «muestra» de solidaridad sea insuficiente? ¿Qué es entonces lo que espera este movimiento de los hombres?

De entrada, nada. No busca aliados, ni ser avalado por hombres. Tampoco busca «guardianes» de mujeres. El feminismo exige a los varones que respeten el movimiento en sí, y que, si buscan ser aliados de un movimiento que no nació para ellos, mejor se cuestionen cómo pueden apoyarlo desde fuera.

¿Cómo sería esto? Rompiendo el pacto patriarcal, el cual es precisamente esta cultura en la que el varón se encuentra privilegiado. Esa ilusa seguridad que cubre a aquellos varones desde que son niños —y que los acompaña a lo largo de su vida— es la que les permite oprimir o violentar a las mujeres por el simple hecho de ser mujer; o les deja mantener conductas abiertamente machistas para las cuales encuentran justificación o minimizan. Todo lo anterior está apoyado en ideas infundadas que promueven la desigualdad en distintos aspectos y espacios, las cuales polarizan a las personas basándose en estereotipos de género abiertamente misóginos.

Cuando los hombres se cuestionan qué pueden hacer para apoyar el feminismo, la respuesta lógica es esa: rompe el pacto patriarcal, pero en serio. No a medias, según convenga, o desestimando la importancia de la visibilidad de actos misóginos como los feminicidios o violaciones.

Desvanecer roles de género les permite no sólo ser virtuosos, sino también fallar, ser más cercanos a sus emociones e incluso, la posibilidad de cuestionarse a sí mismos sobre la personalidad que han construido durante años, permitiéndoles así relacionarse con el entorno de una manera más sana, no solo con mujeres sino con otros hombres. Ser humanos, tirar la armadura. Desertar el orden patriarcal no es sencillo. En especial ante la presión social para no dejar el barco, castigando a los desertores de la peor manera por acercarse a «la debilidad» y lo considerado opuesto a ellos: lo femenino. (Ruiz, 2020).

Si el varón busca realmente cuestionar los estereotipos de género y la opresión machista que también lo afectan, el camino que debe seguir es dejar de reproducir violencia y encubrir la de sus allegados, por más «mínima» que luzca a sus ojos. Esto resulta ser una de las estocadas más fuertes para desestabilizar las estructuras patriarcales y buscar un verdadero camino hacia el desmontaje de la cultura machista y el sistema patriarcal que solapa tantas atrocidades.

Referencias

Ruiz, Aranzazú (2020, 8 de marzo). El pacto patriarcal: privilegio masculino y raíz de la opresión femenina. Elle. Recuperado de: https://elle.mx/estilo-de-vida/2020/03/08/pacto-patriarcal-privilegio-masculino/

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