Reseña de Mediocre de Joaquín Filio

María del Refugio Sandoval Olivas

Joaquín Filio es un joven de tan solo 28 años, tiene en su haber una sólida formación literaria, misma que le permite incursionar con éxito en el gusto de diversos estilos, que, a su vez, se convierten en puentes que tienden a eliminar brechas generacionales. Es además colaborador del periódico SIPSE y de varias revistas digitales.

El libro llegó a mi conducto vía Facebook, con recomendación de Daniel Medina, coordinador de talleres literarios de Yucatán, y de quien solo tengo buenas experiencias y referencias como tallerista, lector y escritor. 

La primera impresión recibida es que no presenta ningún problema para su descarga; seguidamente, que son ocho relatos cortos, con distribución excelente, lo cual permite gozarse tanto de la letra como de los blancos; silencios necesarios en la reflexión, meditación y aprehensión del significado; no por esto con pobreza o limitación de contenido y descripción; majestuosamente conglomerados en 32 páginas.

Cabe mencionar que cada uno de estos, tiene un ligero parentesco del verso en prosa, por la metáfora que utiliza, una conjunción de la realidad con la ficción, como el relato que lleva por nombre: «Guardadito»: «Entonces mamá salió cargando a Pablo contra su pecho, le sirvió a la mitad un vaso de Coca Cola tibia y el pobre bebió como animal de circo, hasta que finalmente eructó algunas monedas» (Filio, 2019, p. 10).

Asimismo, se perciben destellos autobiográficos o experiencias de vida por el dolor que destilan algunas de sus líneas. En «Esther», relata la agonía de una mujer cuya existencia transcurrió en medio del dolor y la enfermedad: «La piel fue solo el principio. Después vinieron las piernas, la flacura de sus manos, el altiplano de su espalda, y los párpados que cerraba en cámara lenta cuando se confundía» (Filio, 2019, p. 18).

Las descripciones utilizadas dan fe y constancia de la sutileza y sensibilidad que ha desarrollado al tránsito de las imágenes, recuerdos y sensaciones; hasta convertirlas en mensaje vivo, que incitan al lector a sumergirse en el texto, ser partícipe de la trama e incluso relacionarla con experiencias propias; viviendo a través de las letras los dramas y pérdidas que la vida trae consigo.

Presenta un retrato metafórico en «Un corazón para papá»; alude a la desesperación e intentos vanos de encontrar remedios para enfermedades degenerativas; ser testigo del deterioro físico, mental y espiritual de los seres queridos. La furia e impotencia al no encontrar el diagnóstico añorado en los labios del doctor; sin medicamentos milagrosos que restauren el equilibrio de un organismo maltrecho por la enfermedad:

En su torrente sanguíneo habitan infecciones multiplicadas, bacterias sin pasaporte, a las que les dio lo mismo burlar a los antibióticos o bailar un vals con los glóbulos blancos. «Nada que hacer» así de fácil, la voz bañada en formol del especialista regresa como un viejo conocido (Filio, 2019, p. 22).

Cada relato es un bálsamo para el corazón, un reencuentro con la interioridad. Lenguaje sagaz y abierto; tiempos y espacios bien delimitados, con finales impactantes e impredecibles.

Referencia

Filio, Joaquín (2019). Mediocre. Mérida: Acequia.

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