Rebelión

José Luis Salgado

Sigilosamente mueve

a sus hermanos de castigo.

Afila un pedazo de metal entre las manos.

Aliento y fortaleza salen de sus labios

en el fondo de la cueva.

—Si no arriesgamos la vida,

siempre seremos esclavos—.

Nada es ya igual:

mismo color, misma lengua,

mismo sellado destino.

De las felinas sombras agazapadas,

moviéndose en la jungla, retumban las verdades nuevas.

Es el colectivo que respira inquieto.

Al ritmo de la luna,

amontona palos, piedras.

¡Ellos tienen un acuerdo!

Se alertan los sentidos.

Alguien tiene miedo,

mucho miedo.

Rebelión, Mario Alberto Santoyo

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