Nuestra historia con el feminismo. Introducción a la materia

Karina A. Escobedo Toro

Para presentar a grandes rasgos el tema el tema de esta columna, comenzaré con la siguiente explicación. El discurso del feminismo es la crítica al machismo y a la corriente patriarcal. Se opone a la visualización que se tiene de los hombres a lo largo de la historia dentro de los discursos y de los roles de una sociedad, en contraste a cómo se piensa de la mujer dentro de la sociedad y dentro de la construcción discursiva.

He empezado explicando una pequeña parte de todo lo que puede abarcar el feminismo, comenzando con varios conceptos un poco raros de entender, pero que más adelante volveré a retomar para darles un seguimiento más amplio.

En esta columna que lleva el nombre de «Nuestra historia con el feminismo» busco explicar el feminismo en cualquiera de sus expresiones, ya sean artísticas o en un ámbito en especifico como contextos sociales, políticos, deportivos, etc. Pero más que explicar este tema tan importante y de tanta controversia, busco que sea entendido por todas las personas que estén interesadas en leerlo, y que, además, la información brindada sea de fuentes confiables. Las redes sociales mueven mucha información, información verídica e información falsa. en muchos casos es información distorsionada.

Ahora bien, al principio hablaba sobre el discurso feminista porque se trata de una forma de expresar (como a cada mujer se le haga más cómodo) todo lo que queremos que sea escuchado sobre las injusticias y diferencias que se han presentado a lo largo del tiempo entre hombres y mujeres. Tan marcadas están estas diferencias que se cree que son por naturaleza. Todo esto influye en distintos ámbitos que nos rodean cotidianamente y que a veces no notamos. Elegí el nombre de “Nuestra historia con el feminismo” porque con el pasar de los días, me encuentro con mujeres que tienen muchas historias que contar, mujeres que creen fielmente en el discurso feminista y otras que aún no tanto, pero que siguen y seguimos luchando por tener un poder interpretativo, para que nos permitan hablar. Hace tiempo leí Las conspiradoras, un libro de Jean Franco. En este texto se analiza el discurso de las mujeres en México. Franco explica que su objetivo es «comprender las diferentes posiciones discursivas que adopta la mujer en una sociedad mexicana cuya historia ha sido marcada por la discontinuidad y la violencia» (1994). Tener el poder de contar historias dentro de este espacio es una oportunidad de utilizar el discurso para que otras personas puedan leerlo, entenderlo y compartirlo.

Jean Franco (1994)  también explica que

El tema de Las conspiradoras es la lucha de la mujer por el poder de interpretar, una lucha que se capta no en el nivel abstracto de la teoría, sino, muchas veces, en géneros no canónicos de la escritura —en cartas, historias de vida o en denuncias—. […] Mi idea no es concentrarme exclusivamente en el discurso del Estado sobre las mujeres, ni postular otra tradición de escritura femenina, sino señalar los momentos en que aparecen temas disidentes en el texto social y estalla la lucha por el poder interpretativo. (p. 11)

Apoyando esta idea, lo más importante en este espacio es compartirles las diferentes historias que cada mujer platica conmigo. Ellas viven lo cotidiano, como yo. No tienen que ser especialistas en estos temas, para sufrir todas las diferencias y complicaciones que puede causar esta sociedad patriarcal y machista.

Hace unas semanas, cuando estaba planeando mi tema de la columna, dudaba un poco en escribir sobre feminismo. Fue determinante escuchar y ver varias situaciones para que tomara mi decisión  

Una de las más impactantes fue la historia de una señora que considero muy fuerte y muy humana, y que además estimo con demasía. Me contó que tenía una paciente que le intentó dar señales del peligro que corría en su noviazgo, puesto que la chica le hablaba sobre su relación. Sin embargo, las señales no eran tan visibles y las autoridades no le dieron importancia. Lo que hacía el chico era quitarle los medidores de luz. Tal vez no suena como algo agresivo, pero claro que lo es; la dejaba sin aire acondicionado en una zona donde hace mucho calor, su comida se echaba a perder, estaba incomunicada, etc. Pasaron semanas y la encontraron muerta: su novio la mató. Como esta historia hay muchas más de la violencia que se vive por la diferencia que se ha creado entre hombres y mujeres, por la educación que se ha impartido desde siempre construida con cimientos del machismo, de la intímidación, de la agresividad, etc., y que al paso de los años se han ocultado tanto que ahora se han convertido en micromachismos, pero ese tema será explicado en otra ocasión.

Referencia

Franco, J. (1994 ). Las conspiradoras: la representación de la mujer en México. México : Fondo de Cultura Económica. p. 11

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