Inmigración, religión, multiculturalidad y políticas exteriores: independencia y anexión de Texas

Lucero Páramo y Andrés Guzmán Díaz

Introducción

Se presentó en este texto un estudio de caso con base en la cuestión axial: ¿cuáles fueron los factores que propiciaron la independencia de Texas (1836) y su eventual anexión a Estados Unidos de América (EE UU) (1844)?

Primeramente, se describió de manera breve el contexto histórico de los tres territorios que conciernen: (1) Texas como provincia de México al inicio, como la República de la Estrella Solitaria tras independizarse y, finalmente, como estado de EE UU; (2) México como país soberano del estado de Texas que se independizó y se anexó al país vecino; (3) aunque se describe muy breve, EE UU aparece por ser el país al que pertenecían los pobladores de Texas y por sus actitudes hacia la República de la Estrella Solitaria.

En segundo lugar, dando respuesta a la pregunta eje, se analizaron la inmigración y las políticas exteriores como los factores clave para la independencia de Texas. Se mencionaron la diferencia de religión y la multiculturalidad como consecuencias directas de la inmigración y, por ende, causas de la independencia. En el apartado de políticas exteriores se atendieron las actitudes políticas de México y de EE UU.

Con el fin de evitar confusiones con el uso de gentilicios, se optó por utilizar el léxico propuesto por Paul Lack (1993) que explicamos a continuación. Con la palabra «mexicano» se refiere a todo ciudadano nacido en el territorio mexicano que habitaba fuera de Texas. Con «tejano» se refiere a aquellos mexicanos nacidos en el territorio de Texas antes de la independencia de la provincia. Con el término «anglo» se refiere a los estadounidenses y sus descendientes que habitaron Texas desde antes de la independencia del estado mencionado. Con «estadounidenses» se refiere a los ciudadanos estadounidenses que mantuvieron su lugar de residencia y, por ende, su nacionalidad.

Contexto

México

En el año de 1821, México logró su independencia tras haber sido conquistado por España en 1521. Así, como el resto de las naciones independientes que surgían en Latinoamérica, México vivió durante los primeros años un desequilibrio político. Guerras internas entre centralistas y federalistas, cambios de régimen de monárquico a republicano y guerras con países de Europa, fueron tan sólo algunos de los problemas de la nación mexicana. El Estado mexicano gozaba, a su vez, de grandes riquezas: multicultural, ya que entre sus habitantes se contaban indígenas, españoles, criollos, mestizos y extranjeros (franceses, ingleses, estadounidenses…); natural, pues sus condiciones climáticas hacían de las tierras un paraíso y una fuente de riqueza económica gracias a su explotación; territorial, considerando sus fronteras que iban desde el actual Oregón a Yucatán y desde Texas a Guatemala (Trejo, 1990). Sin embargo, lo anterior no fue muy próspero, pues la diferencia cultural atrajo más conflictos internos, la riqueza natural no fue suficiente para evitar problemas económicos severos y su territorio extenso se vio disminuido al norte y al sur. Por ejemplo, la derrota en San Jacinto en 1836 representó la pérdida de Texas pese a que México no lo reconoció (Trejo, 1990).

En el periodo a analizar, Antonio López de Santa Anna llegó al poder en 1833 con un régimen republicano e intenciones centralistas en un país de grandes extensiones y prácticamente vacío. En el año de 1838, la población total era de siete millones (Suárez Argüello, 1987) pese a las medidas adoptadas por sus antecesores. Una de dichas medidas fue la Constitución de Apatzingán de 1814, en la que se le consideraba ciudadano mexicano a todo aquel que practicara la religión católica y no se opusiera a la independencia de México (Trejo, 1990). Lo anterior, esfuerzo para atraer inmigrantes y mantener a los ciudadanos extranjeros ya establecidos, fue de las primeras acciones para colonizar México.

Texas

El actual territorio de Texas, durante la época a analizar, formaba parte del estado de Coahuila, el cual había sido entregado a los extranjeros en 1825, con el requisito de profesión de la religión católica (Trejo, 1990, p. 49). Al ser una tierra alejada de las sedes coloniales, desde la conquista de México se habían realizado misiones e intentos de colonización. Estos esfuerzos no dieron frutos a causa de las condiciones climáticas, resultando un territorio prácticamente desierto. La región de Nacogdoches, importante durante la independencia de Texas, fue el único poblado que logró prosperar, sin embargo, tuvo una relación más cercana no con México sino con Luisiana, que pertenecía a Francia todavía (Lack, 1993, p. 890).

Con las políticas adoptadas para la colonización, por un lado se atrajeron a miles de estadounidenses, pobladores codiciosos por la entrega —bajo condiciones mínimas— de amplios terrenos para trabajar; y, por otro lado, trabajadores provenientes de Mississipi, quienes perdieron todo por inundaciones. Por tanto, la población en el territorio texano aumentó; por ejemplo, en Nacogdoches había seiscientos pobladores en 1834 (Lack, 1993, p. 890). En 1836, Texas contaba ya con treinta mil habitantes y, para 1845, con ciento veinticinco mil (Suárez Argüello, 1987).

Lograda ya su independencia de México, aunque no reconocida, Texas se enfrentaba a problemas serios también: la falta de una moneda oficial, el erario vacío, el trueque como sistema mayoritario de comercio, el temor a la reconquista mexicana, la dependencia de EE UU, quien parecía indiferente a las peticiones de sus anteriores ciudadanos… (Suárez Argüello, 1987, p. 179). Así, Texas iniciaba su vida como país independiente temiendo de México, suplicando ayuda a su vecino del norte (Suárez Argüello, 1987) y con problemas internos con los pobladores de Nacogdoches, quienes eran fieles al pueblo mexicano (Lack, 1993).

Estados Unidos

Como ya se mencionó, no se profundizará mucho acerca de la historia socio-política de la incipiente nación americana. Baste decir que, desde la independencia de EE UU en 1776, el gobierno tuvo una declarada intención de expandirse hacia al oeste y al sur. Sus políticas (e.g. Doctrina Monroe) y la idiosincrasia del pueblo norteamericano (por ejemplo, que los terratenientes procuraran tener esclavos negros a su disposición) terminaron por influir en la independencia de Texas.

Inmigración en Texas

Las políticas mexicanas para la colonización en México se concentraron en la región de Coahuila, aumentando enormemente la presencia estadounidense en tan solo unos años. En 1823, por ejemplo, el Congreso de la Nación Mexicana invitó de manera abierta a los ciudadanos estadounidenses a poblar las tierras desiertas del norte a cambio de terrenos para cada familia (Trejo, 1990). Desde ese mismo año, políticos como Lucas Alamán temían que la ocupación estadounidense hiciera estragos en la nación mexicana (Trejo, 1990). Ni la creación de dos leyes para control de inmigrantes (Trejo, 1990, p. 49) fueron de ayuda, ya que la superioridad en número de habitantes anglos era una realidad y se erigía como un problema. La comunidad texana y la del resto de México eran cada vez más heterogéneas; los nuevos pobladores no seguían siquiera las leyes mínimas que el Estado mexicano les solicitó: había hostilidad entre los mexicanos y los «nuevos mexicanos».

Religión en Texas

La tradición católica heredada de los españoles y presente en la cultura mexicana fue, sin duda, un punto crucial para propiciar la independencia de Texas. Los anglos llegaron con creencias religiosas protestantes que de hecho atentaban contra las leyes del Estado mexicano. Estas leyes exigían la creencia católica para ser mexicano y, claramente, para la repartición de tierras a extranjeros (Trejo, 1990). Sin embargo, no fue suficiente la simplicidad de la exigencia pues, en 1820, por ejemplo, se celebró el primer servicio protestante en México. Asimismo, en 1833 apareció la primera iglesia metodista y en 1834, la primera iglesia bautista (Trejo, 1990, p. 55). Lo anterior provocó un rechazo recíproco entre el pueblo mexicano y los anglos.

Multiculturalidad en Texas

No solo la religión era un aspecto diferenciador, puesto que la llegada de anglos a México significó la convivencia de indígenas, criollos, mestizos, anglos y esclavos negros en Texas. Si ya la cultura mexicana era heterogénea entre indígenas, criollos, mestizos y españoles, este nuevo escenario complicaba la situación todavía más.

Los anglos llegaron con las ideas capitalistas y progresistas de EE UU (Trejo, 1990), un idioma muy diferente, actitudes racistas como el esclavismo y costumbres distintas a las mexicanas (Guzmán Díaz, 2018). Veían al pueblo mexicano muy inferior por su política, creencias y costumbres anacrónicas (Lack, 1993). La superioridad en número de los anglos respecto de los tejanos conllevó a la superioridad económica de los nuevos pobladores y, a su vez, a la dominación política en Texas. Mientras exigían reparticiones justas de tierra, derechos como mexicanos, leyes en inglés y más, los anglos quitaron el derecho a votar a los tejanos durante dos años y consideraron traidor a todo aquel que no luchara por la independencia de Texas; también se apoderaron de manera ilícita de las propiedades de los tejanos. Andrés Tijerino demuestra cómo la administración de los anglos realizó cobros y confiscaciones a propietarios tejanos de manera ilegal. Tan sólo el 18 % de las propiedades tejanas se mantuvieron después de los conflictos internos (Lack, 1993).

La confrontación entre tejanos y anglos desencadenó movimientos guerrilleros internos en los que participó el bravo Córdova y donde las familias de Nacogdoches, originarias de esas tierras, tuvieron que escapar por miedo a las represalias del gobierno texano y estadounidense (Lack, 1993). Por su parte, el pueblo mexicano, tanto los tejanos como el resto de los pobladores en México, salían de un periodo de guerra antecedido de otro de dominación española. No es de sorprender el entendimiento entre indígenas, criollos y esclavos prófugos, quienes veían al pueblo anglo con desdén. Con costumbres y prioridades distintas, consideraban a los anglos como codiciosos y aprovechados mientras ellos mismos daban la impresión de ser perezosos y anticuados (Trejo, 1990).

El pueblo de Nacogdoches, quien se mostraba fiel a la nación mexicana, sin compartir el ideal de independencia, se mantuvo imparcial hasta que padecieron duramente la discriminación de los anglos en su propia tierra. Después de hacer varios intentos pacíficos para reconciliar al pueblo tejano con el anglo, Córdova y su ejército arriesgaron su vida para apoyar al gobierno mexicano (Lack, 1993).

Políticas exteriores

Reacción de México ante la independencia de Texas

Si bien Texas representaba una gran fracción de territorio para la nación mexicana, el gobierno mexicano tenía otros asuntos que ocupaban su atención. Tras la numerosa inmigración, la explotación minera (primera fuente de recursos económicos) quedó en manos extranjeras. Las malas técnicas de explotación natural, las políticas empresariales y políticas incompetentes, su ejército improvisado con vagabundos y criminales, así como los estragos de la Independencia y los conflictos persistentes dentro del país, provocaron escasez y una economía pobre (Suárez Argüello, 1987).

México vivió los intentos de independencia del estado de Yucatán, la guerra civil en Sonora y Tamaulipas, la intervención francesa en Veracruz y el conflicto persistente entre centralistas y federalistas (Suárez Argüello, 1987) en menos de dos décadas. Así, cuando Córdova y Menchaca, oriundos de Nacogdoches, enviaron una carta al gobierno mexicano previniendo las intenciones independentistas de los anglos en Texas, la respuesta sólo fue una promesa de castigo a quien infringiera la ley. Los anglos tenían, además de la ventaja numérica, a un enemigo (México) ocupado. Lo anterior no dejaba la situación fácil a Texas, pues, desde su declaración de independencia hasta su anexión a EE UU, vivieron con miedo esperando ataques mexicanos (Lack, 1993).

Reacción de EE UU ante la independencia de Texas

El sentido expansionista de EE UU se reflejó en los intereses tempranos en Texas (Trejo, 1990, p. 54) aunque cuando la provincia proponía su anexión, el gobierno estadounidense la rechazó en múltiples ocasiones (Suárez Argüello, 1987). EE UU aparentaba diplomacia mientras ayudaba a subsistir a Texas exigiéndole actuar civilizadamente ante los pocos ataques tejanos y mexicanos (Lack, 1993).

No fue sino hasta 1844 cuando el presidente Tyler firmó la resolución legislativa de la anexión de Texas a EE UU. Después de años difíciles, el pueblo de Texas regresó a «su madre tierra» (Suárez Argüello, 1987, p. 184)

Conclusión

La independencia de Texas y su eventual anexión a EE UU fue, obviamente, el resultado de las circunstancias de los tres implicados: México, Texas y EE UU. Sin embargo, la pieza fundamental fue la heterogeneidad entre Texas y México, por una parte, y la homogeneidad entre Texas y EE UU. La inmigración provocó la multiculturalidad en Texas, la cual ocasionó desigualdades, racismo y problemas severos. Dichos conflictos orillaron a los anglos a proclamarse independientes aprovechando los otros desajustes de la nación mexicana. El apoyo de EE UU, aunque no fue como lo solicitaron los anglos, y su carácter expansionista, impulsaron la independencia de Texas.

Referencias

Guzmán Díaz, J.A. (2018). Al norte apunta: migración y relación México-Estados Unidos. Vínculos: sociología, análisis y opinión (12), 121-150. Recuperado el 6 de mayo de 2020 de http://www.vinculossociologiaanalisisyopinion.cucsh.udg.mx/index.php/VSAO/article/view/7466.

Lack, P. (1993). Los tejanos leales a México del este de Texas, 1838-1839. Historia mexicana, 42(4), 889-917. Recuperado el 6 de mayo de 2020 de https://historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/view/2333.

Suárez Argüello, A.R. (1987). Los temores de Texas a la reconquista mexicana, 1836-1845. Secuencia (8), 177-185. DOI: http://dx.doi.org/10.18234/secuencia.v0i08.184.

Trejo, E. (1990). Consideraciones sobre el factor religioso en la pérdida del territorio de Texas, 1821-1835. Estudios de historia moderna y contemporánea de México (13), 47-60. Recuperado el 6 de mayo de 2020 de http://www.historicas.unam.mx/moderna/ehmc/fichas/f165.html.

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