26 de julio

Cristina Arreola Márquez

Nadie en el metro me ve llorar

y yo grito hasta por los cabellos

que a 740 kilómetros de distancia

ha muerto mi abuela;

han muerto sus manos pequeñas,

su cabello dorado,

sus pestañas espesas,

el regazo en que me sostuve por años.

Aquí, en esta esquina, se me anunció tu muerte

y todas las piezas en que me convertí

desfilaron perdidizas

entre el bullicio de las multitudes.

Nadie en el metro hace mella por verme llorar

y ese grito que ahogué de tu nombre,

adhiere sus pinzas en mi garganta

me magulla:

se me cae la integridad a pedazos,

sólo quedan de mí estos tacones,

este saco negro,

el cemento en que me filtro

como un líquido espeso

y tu voz en el recuerdo

diciéndome adiós.

maria-susana-lopez
26 de julio, María Susana López

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