El sancocho de gallina desde una mirada filosófica: ¿la suma de las partes es igual o diferente al todo?

Jorge Alberto López Guzmán

Cuántas veces hemos escuchado o leído «sancocho de gallina», ya sea porque lo hemos preparado, consumido o enunciado en alguna conversación, lo que no significa que hayamos reflexionado sobre lo que es, de dónde proviene o hasta si hay otros tipos de sancocho distintos a los que hemos probado. Es decir, hemos apropiado algo de los que muchos no sabemos de qué manera se configuró y se volvió tan popular, y nuestros conocimientos a priori son solamente percepciones u opiniones, que en ocasiones se acompañan de alguna explicación dada por nuestras abuelas, madres, tías u otro familiar que ha deleitado, o no, esta famosa sopa.

Tradicionalmente se define al sancocho como un alimento a medio cocer, una sopa hecha con carnes, tubérculos, verduras y condimentos, y parece tener sus orígenes en otras comidas como el ajiaco taíno, el cocido español, la olla podrida española o los estofados corso, irlandés, danés, alemán, italiano y hasta francés, constituyéndose históricamente con recetas de otros territorios, naciones o pueblos.

En Colombia, el sancocho es una comida típica; sin exagerar, hace parte de la idiosincrasia del país, así como los símbolos patrios como la bandera, el himno, los bailes y tradiciones. De acuerdo con el contexto, sus ingredientes pueden cambiar. Para el caso de muchas regiones, el sancocho —y, en este caso, de gallina— se prepara de una forma similar. Este, a diferencia de otros platos, necesita para constituirse no solo de los ingredientes, sino de un proceso de preparación especial, en donde las partes que lo forman se van articulando hasta cocerse y quedar en una totalidad de sopa.

Los principales ingredientes que no faltan en la mayoría de las preparaciones son: la gallina despresada, la cebolla cabezona blanca y rallada, los tomates maduros pelados y picados, el ajo, el agua, las mazorcas, los plátanos hartones verdes y maduros cortados en trozos, las yucas, las papas y el cilantro picado. Hasta aquí, hemos descrito los ingredientes que hacen parte del sancocho, o sea sus partes, pero todavía no tenemos la sopa tradicional, ya que esta merece no solo de la percepción de haber visto cómo se hace, sino del conocimiento en la preparación.

Ya es en el proceso de preparación donde se adoba la gallina con la cebolla y el tomate; en una olla a fuego medio se le adiciona el agua y el ajo, posteriormente se añade a la olla, la gallina, las mazorcas y los plátanos verdes. Al pasar un momento, se tapa la olla y cocina durante unos 45 minutos, posteriormente se agrega el plátano maduro, la yuca, las papas y la sal al gusto. Se continúa con la cocción hasta que todo este blando, se verifica la sazón y finalmente, cuando esté caliente, se sirve y se rocía con el cilantro, para poder ser consumida como una sopa, como un todo, con los diferentes ingredientes que ahora hacen parte de la esencia final.

En consecuencia, los ingredientes del sancocho o partes del mismo, no son igual al todo, o sea, a la sopa. No es hasta que confluyen entre ellas que dejan de ser partes, para ser un todo, ya que al ser sumadas solo serían los ingredientes, dentro de una olla. Es decir, no tendrían la sazón final del sancocho, con todo el proceso de preparación. Por lo tanto, la suma de las partes es diferente al todo, porque, en definitiva, lo que constituye el todo no solo necesita de la suma o de la adición de los ingredientes en este caso, sino de su cocción y transformación en un todo (sopa).

En conclusión, he querido responder a la pregunta a través de algo cotidiano y conocido, ya que pocas veces nos hemos detenido a reflexionar sobre la sensación deliciosa del sancocho, entendiendo que en algún momento solo fueron sus partes dentro de una olla, pero que al ser un todo, esas partes desaparecieron, gestándose uno de los platos típicos colombianos.

Referencias

Platón (1968). Teeteto o de la ciencia. Madrid: Aguilar.Jorge Alberto López Guzmán es antropólogo, politólogo, especialista y magíster en Gobierno y políticas públicas. Aunque la mayoría de sus publicaciones han sido de orden académico, también ha incursionado en la escritura creativa con ensayo, cuento y poesía.

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