Migrante

José Luis Salgado

Deja atrás el laberinto donde el hambre acumulada

en costales de dolor lo acorrala,

y entona su canto de esperanza. A espaldas de lo estéril,

la promesa de las flores templa su voluntad.

El peligro de la civilización lo acecha.

Cruza un río, un muro, una línea imaginaria,

y otra lengua, otra bota; la misma tierra mancillada lo espera.

No es la palabra la que humilla; es el tono y el gesto lo que ofende.

Tal vez más allá de esa frontera el estómago duerma tranquilo

y el llanto del niño ojeroso y enfermo se amamante.

Un instante de futuro irrumpe en mis visiones.

¡Una fosa clandestina!  Un rayo de plomo lo atraviesa,

tiembla el cuerpo, se doblan las rodillas,

quiere arrebatar su vida al viento,

mas el mundo desvanece entre mil manos.

Le imploro a la muerte que se espere;

no es la hora del ahora de nuestra muerte amén.

Y no se expresa el dolor en la palabra; cu-cu, cu-cu, cu-cu,

Dios guarde la llegada del canto de los tecolotes,

cu-cu, cu-cu, cu-cu, porque muerta la luz del día,

cu-cu, cu-cu, más vacíos y hambrientos quedaremos,

cu-cu, cu-cu, vagando solos por el mundo, cu-cu.

«Migrante» fue publicado originalmente en el poemario Fin de semana y otros poemas (ATZ ediciones, 2017). Fue compartido y modificado por el autor.

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