Retratos de una noche

Jorge Alberto López Guzmán

Estos poemas en prosa son los retratos de una noche en la zona más deplorable de mi ciudad.

Melancolía

Recorriendo la penumbra, con frío en las pupilas, silencio entre las piernas, ausencia entre el pecho, recordando hacia el pasado y resignando el presente; buscando un futuro que es incierto e insoluble; transitando el crepúsculo, con vestidos y retazos, con joyas sin valor y una sombra que es opaca, pensamientos abolidos y un corazón sin latidos camino entre la sombra, abrazada por silbidos, besada por descaros y violada por fantasmas. Queriendo discutir, sin poder expresar el dolor de mi alma y las lágrimas de mi espíritu; durmiendo por un peso, siendo miserable, siendo infeliz, siendo desdichada, siendo desamparada; recordando esa princesa, esa princesa de papá, ahora muero de vergüenza, en una esquina de un semáforo, que señala un motel, esperando a que la mierda me pague por placer.

Nostalgia

Con hambre entre mis tripas, un hedor entre mi cuerpo y un alma destruida, observo a lo lejos una muchedumbre de animales. Son perros, exclamo mentalmente. Esto me hace saber que hay oportunidad de desayunar. Llego motivado a buscar entre las bolsas, esos sacos negros que refugian mil tesoros, donde puedo encontrar desde la mierda del cura, hasta el pan tieso que no quiso comer un individuo mal humorado. Esculco con fulgor, hasta que por fin encuentro algo: es una caja desechable que se nota apetitosa. La abro rápidamente y de ella se desprende una peste nauseabunda de alimentos rancios, lo cuales comeré, porque para mí es un platillo. No sé qué ocasionará en mi cuerpo, pero sé que encontré mi desayuno.

Soledad

Lo observamos a distancia, en una esquina arrinconado, succionado por el humo. Lo acompañamos por la noche, nos sentamos a escucharlo; nos cuenta sus historias, sus anécdotas e incidentes; supimos su verdad, la que pocos le escuchaban, pero nosotros sí lo hicimos. Lo rodeamos como hormigas, como si fuera él un dulce; le brindamos el calor en medio de un vaso, conjunto de alimento, de harina y de trabajo. Sus manos temblorosas recibieron y absorbieron ese líquido caliente y ese alimento comestible, que para muchos es un simple desayuno, para él la primera comida del día. En medio de la zozobra es tiempo de partir; otras historias y anécdotas nos esperan en camino. Con el brillo de sus ojos se despide dulcemente, conjugado un gracias que es cortado por la voz, porque el líquido le fluye en medio de su garganta; y el alimento remojado, en saliva y mucho amor, hace digestión en su cuerpo y también en su organismo, brindándole unos segundos más de sabiduría y de fulgor. Y así seguimos el camino de oscuridad, cultura y humildad, esperando a que la vida nos descifre su secreto.

Muerte

Asediada por la ausencia, rodeada del silencio; habitando en la miseria y respirando oscuridad; sofocada por miradas, manoseada por espectros, violada por la soledad; no siento placer, tampoco rabia, sólo espero ayuda de esa muerte eminente, que se acuerde de esta mierda que dejó en el olvido; que esparza humo por unos labios quebrantados por el frío y el cariño. Divago dulcemente por la senda del terror; conozco sus atajos, sus caminos y sus rutas. Esta morada que me ha acogido, sin yo preguntarle si desea; sólo sé que me acompaña y vive mis pesadillas, sin nunca expresar nada. Mañana esperaré el terror de vivir sin querer existir; esperaré a que algún día, si no llega la muerte, vuelva yo a la costumbre de olvidarme de todo mientras mis dedos se queman por instantes y por momentos. Pero sé que no sentiré el desprecio, tampoco la rabia o el asco, que esparcen los demás al verme caminar.

mario-alberto-santoyo
Retratos de una noche, Mario Alberto Santoyo

Jorge Alberto López Guzmán (Popayán, Colombia) es antropólogo, politólogo, especialista y magíster en Gobierno y políticas públicas. Aunque la mayoría de publicaciones han sido de orden académico, también ha incursionado en la escritura creativa con ensayo, cuento y poesía. Su poesía es construida desde las calles con las personas. Trabaja en sectores vulnerables de las ciudades, en los lugares donde habitan los llamados indigentes, habitantes de calles, prostitutas, enfermos de VIH/Sida, alcohólicos y drogadictos.

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