Aquí no es el centro: la deconstrucción y la crónica de Fernanda Melchor

Georgina Montserrat Correa de la Cerda

Como parte de las actividades de la Feria Internacional de Libro en Guadalajara 2018, se dio el Encuentro de Crónica. En una de las mesas, compuesta por Ignacio Escolar, Magali Tercero, Patricio Fernández y Fernanda Melchor, se discutió la relación entre crónica y ficción, de manera específica: aquello relacionado con la frontera entre crónica literaria y periodística. El dilema se planteó alrededor de las preguntas ¿cómo presentar historias verídicas a un público que tiene preferencia por los relatos?, ¿cómo salvar el aspecto ficcional inherente a todo tipo de relato desde una perspectiva periodística?

Aproximadamente un año después, cuando con unos amigos me puse a discutir la colección de Fernanda Melchor Aquí no es Miami (2013), estas preguntas regresaron a mí. Para entonces, ya podía entender mejor la cuestión. Una de las cosas que cambiaron para 2019 es que, en ese momento, ya había tenido la oportunidad de acercarme a las ideas de Paul de Man[1] a través del texto «Semiology and Rhetoric» (1975). Esta perspectiva sirve para ilustrar el problema de la crónica periodística-literaria como presentado en la colección.

En «Semiology and Rhetoric», De Man ilustra la proposición de que el ejercicio deconstructivo no introduce deconstrucción a los textos, sino que devela cómo estos se han deconstruido a sí mismos. Para lograr esto, el crítico discute el concepto de significado residual, que disputa la creencia en una interpretación válida diciendo que «detrás [del significado residual] se encuentra un imperativo moral muy respetable que busca emparejar las estructuras internas, formales y privadas del lenguaje literario con sus efectos externos, referenciales y públicos»[2] (De Man, 2007, p. 883). En general, el significado residual se puede alinear con una ambigüedad imposible de resolver que es inherente a los signos, ya que (como le atribuye a Charles Sanders Peirce) «la interpretación del signo no es un significado, sino otro signo»[3] (De Man, 2007, p. 886).

Un ejemplo de esto radica en la diferencia entre las funciones gramaticales y retóricas de los textos, que se asocian con lo ilocutivo y lo perlocutivo respectivamente. Según De Man, la semiología literaria de su tiempo se equivocaba al considerar que el pasaje de lo gramatical a lo retórico se da sin problemas, ya que la figura no podía ser solo reducida a la gramática. Para ejemplificar esto, De Man propone a un hombre que, al ser cuestionado sobre qué opción prefiere entre dos, exclama con irritación «¿cuál es la diferencia?». Aquí, se necesitan elementos extratextuales para saber si la pregunta es una honesta indagación sobre las ventajas de una opción sobre otra, o si es una indicación de que ambas opciones le parecen indiferentes. Así pues, el texto mismo no puede resolver la contradicción.

Algo similar pasa con el planteamiento de la crónica. Del mismo modo se percibe que la dificultad existe en la tensión entre lo ilocutivo y lo perlocutivo. El texto en sí mismo se presenta como un relato ficcional, con narradores omniscientes que se adentran en la interioridad de los personajes; por ejemplo, en el relato que da nombre a la colección:

Las manos callosas de aquellos hombres le sorprendían por su tosquedad y aspereza, y Paco se imaginó que algún día las suyas lucirían de aquel modo si no se apuraba a terminar la preparatoria, a estudiar una carrera y forjarse un futuro en el que no tuviera que depender de unas fuerzas que, año con año, irían menguando (Melchor, 2018, p. 34).

En este fragmento, el narrador no solo sabe que Paco, cargador en un puerto, espera un barco, también sabe lo que piensa mientras lo hace. Esto nos indica que se trata de un relato literario, ya que una crónica periodística tal vez no tendría herramientas para aseverar información como esta. Sin embargo, al observar el relato entero (una narración sobre unos trabajadores del puerto que encuentran, en un cargamento, polizones dominicanos que llegan por error a Veracruz en vez de a Miami), nos damos cuenta de que no solo es un cuento vagamente verosímil: la situación que lo motiva está ligada al dilema migratorio que es tan relevante al momento histórico en que el libro fue publicado. Incluso, hay que considerar que esta estrategia narrativa nos ofrece una clara imagen de una realidad que, de otra manera —con datos concretos, estadística, entrevistas con distancia clínica y análisis socio-político—, sería difícil concretizar en la mente de aquellos que no la viven. Aquí, la situación real es comunicada de manera más clara, debido a los aspectos ficcionales de la crónica. Esta contradicción entre la forma del texto y su intención existe dentro de él, de manera que se deconstruye a sí mismo de manera efectiva.

Al igual que ocurre con los textos que propone De Man como ejemplo, acá tampoco es posible resolver la contradicción al argumentar que el texto es, a manera simple, literario y periodístico al mismo tiempo. Estas categorías son mutuamente exclusivas. En el periodismo existe como herramienta necesaria un criterio de veracidad contenido dentro de la expresión rigor periodístico. Contrario a la literatura, en el periodismo es nociva aunque posible la mentira. Sin embargo, no se soluciona el problema si afirmamos que el texto es estrictamente literario, o alguna especie de periodismo poco riguroso, puesto que esto ignoraría uno de los aspectos más valiosos del texto. Decir que sólo estamos tratando con un relato ficticio eliminaría su importancia como una exploración empática de una situación sobremanera compleja. Así pues, no queda otra alternativa que localizarnos en medio, en la frontera.

En conclusión, la crónica propuesta por Fernanda Melchor en Aquí no es Miami desestabiliza las categorías literaria y periodística. No puede dejar de ser ficcional, pero no por eso se vuelve una falsedad. En este lugar fronterizo entre ambas, en este both/and que trasciende al either/or, encontraremos la crónica contemporánea.

Bibliografía

De Man, P. (2007). Semiology and Rhetoric. En D. H. Richter (Ed.), The critical tradition: classic texts and contemporary trends (pp. 882-893). Boston: Bedford/St. Martin’s. [3ª Ed.]

Melchor, F. (2018). Aquí no es Miami. Ciudad de México: Literatura Random House. [1ª Ed.]

Menand, L. (2014). The De Man case: does a critic’s past explain his criticism? The New Yorker. Recuperado el 3 de marzo de 2020 de: https://www.newyorker.com/magazine/2014/03/24/the-de-man-case.


[1] Antes de involucrar a De Man, debemos recordar que en su juventud escribió artículos periodísticos de corte claramente fascista, en colaboración con el régimen nazi en Bélgica. Las ideas que aquí reproduzco, de acuerdo con el juicio de muchos críticos, no contienen ningún matiz que conduzca a paradigmas supremacistas. Para un recuento detallado de la cuestión, ver Menand (2014).

[2] En el original: «behind [it] stands a highly respectable moral imperative that strives to reconcile the internal, formal, private structures of literary language with their external, referential and public effects» (De Man, 2007, p. 883).

[3] En el original: «the interpretation of the sign is not a meaning but another sign» (De Man, 2007, p. 886).

Georgina Montserrat Correa de la Cerda es cuir (queer), género fluido (ella/elle), feminista, y estudiante de Letras hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Contacto: @no_alomejorno (Twitter), @geocorrea (Instagram).

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