El gran Gatsby, entre la opulencia y un sueño frustrado

María de Jesús Mora Delgado

Basta con abrir la primera página del libro El gran Gatsby para leer una sentencia, que llega como un golpe contundente en el rostro y te deja aturdido, cuando Nick Carraway recuerda que su padre le dijo una vez: «Cuando sientas ganas de criticar a una persona, recuerda que no todos han tenido las mismas oportunidades que tú». Dicha frase queda en el imaginario del lecto y cobra sentido conforme la vida de Jay Gatsby, también llamado James Gatsby, va sucediendo a través de cada página.

Gatsby es un hombre de ensueño: joven, guapo y millonario, este estatus le permite vivir rodeado de gente y lujos, no obstante se murmura (sin llegar a comprobarse) que todo lo que tiene se debe a negocios ilícitos. Tal vez sea esta una de las razones por las que no logra conquistar a su crush,DaisyBuchanan, prima segunda de Nick Carraway y esposa de Tom Buchanan. Entre Daisy y Gatsby existe la barrera de las clases sociales, pues Daisy nació en «cuna de oro» y Jay tuvo que pasar por muchos obstáculos para granjearse la fama y el dinero.

Nick Carraway nos relata la vida de Gatsby a la par que nos presenta a los demás personajes que tienen alguna conexión con el excéntrico joven y nos describe cómo es la vida de estos. Este tipo de narración tan minuciosa, que ofrece unas descripciones sumamente detalladas de diferentes lugares y objetos, provoca que por instantes la lectura se haga compleja, pero conforme se le va cogiendo el gusto, la lectura se vuelve más ágil y amena.

Jay es un hombre millonario, pero tiene una vida muy superficial. Es difícil saber quiénes, entre todos aquellos que siempre acuden a sus fiestas, son sus verdaderos amigos, pues muchos de ellos murmuran e inventan chismes. El libro en sí es una reflexión de que no importa cuán rico, famoso o poderoso seas, porque tu vida puede ser vacía y carente de sentido.

En conclusión, El gran Gatsby es un libro recomendable. El autor, Francis Scott Fitzgerald, tiene la virtud de construir un mundo en el que sus personajes y los lugares que los rodean cobran vida y, sin ser moralista, nos enseña que criticar a los demás no nos volverá mejores y que las apariencias engañan, pues James es la prueba de que no siempre se puede tener todo lo que se quiere en la vida.

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