Pulque y lucha

Arturo Grijalva

I

Para Manuel

Del fondo de este vaso de barro
sostenido por alguien cambiado por el tiempo,
a quien ya apenas conoces,
va un pulque a tu salud
porque me cae el veinte que es tu cumpleaños
y recuerdo te gustaba el pulque.

No sé cómo te irá en Los Mochis.
Probablemente no bien; está cabrón.
Elevo una oración, pseudo, y repito los versos:

Sabroso blanco licor,
que quitas todas las penas,
las propias y las ajenas,
no me niegues tu sabor.

No recuerdo si te gustaban las luchas,
pero sé que te gustaría este lugar.
No sé si te gustaba el Santo,
pero te recuerdo fan de
las expresiones culturales más kitsch.

No saliste nunca
a beber tus penas a tierra lejana.
Te apegaste a la pequeña ciudad
cada vez más, una sombra en el desierto.

Empiezan a sonar los Creedence,
y es seguro que te gustaría este sitio
como a mí acompañarte donde estés.
Pero, amigo, vivimos en tan distintos mundos
que mi primera duda es si ya habrá alguna pulquería en Los Mochis.

II

¿No son los insurgentes los que bebieron pulque de los cálices en Lagos, y arrojaron al suelo los sagrados corporales?
Chisme anónimo común durante la guerra de Independencia de México

En la pared de la pulquería hay un enorme cartel que anuncia:

Lucha Estelar
Adultos 30 Niños 20 preventa Adultos 50 Niños 25 taquilla

Imagino tu reacción al verlo; tu mirada sorprendida por esta joya tipográfica; tu «oh, wow» que me gusta porque me hace pensar que no has perdido la capacidad de asombro. Hago un GIF mental y lo guardo en mi colección.

El 80 por ciento del cartel está en mayúsculas, sin acentos, porque «bien mexicanotes y la mayúscula no lleva». Te imagino señalando el nombre de la arena, que aparece justo después del titular, Emiliano Zapata. Puedo vernos decir, casi al mismo tiempo, ¿por que quién luchó más que Zapata?

Quiero verte ver los hermosos cambios de fuente o tamaño, que hablemos de cómo es un mejor trabajo que el que suele verse ahora, en una era con más técnicas y herramientas. Creo que el cartel es lo que se dice «un buen vintage» porque no todo el vintage es cool; se engaña quien así lo crea.

La lucha debió ocurrir una noche de otoño, y los nombres de los luchadores están mal escritos. Me pregunto si lo sabían y habían decidido compensarlo con un estilo tipográfico propio: un rasgo de identificación como las canciones de entrada a la arena. La diferencia es que la música la roban de cualquier banda famosa, pero la tipografía, el eslogan y el logotipo hablan de un producto entero, del diseño ideado por algún duende que, como mayor reconocimiento, obtendrá algunos «qué increíble tu trabajo» de un par, o cinco, de almas sensibles.

III

Luchador que no sufre, no es luchador.
Cibernético

Mi pelea favorita del anuncio es la semifinal entre el equipo formado por Caramelo, Payaso de Rodeo y Black Shadow Jr. contra Los Insectos: Mosca y Avispa y Supercolt. Me divierto adivinando: ¿quiénes son los rudos?, ¿quiénes son los técnicos? Caramelo y Payaso de Rodeo me provocan tanta risa que decido que, pese a la presencia de Sombra Negra (quien no obstante es Jr., lo cual se traduce en «no vale verga»), este es el equipo técnico. Sospechar al ganador es más sencillo: imposible que un caramelo y un payaso… de rodeo… (sí, de rodeo) derroten a Los Insectos, quienes además de sonar a turba, van acompañados de Supercolt (que no sé si es insecto o qué clase de bicho sea, pero sí que tiene un nombre chingón). Tras concluir que la combinación de bichos y armas está destinada al éxito, me siento a observar la pelea.

IV

El luchador es un psicólogo natural que mueve a las masas.
Alfonso Morales, comentarista de lucha libre

Caile a una lucha.
Dos que tres pulquitos sin límite de tiempo.
Llavecita de cerveza,
aguamiel contra la esquina.
Sácate la hurracarrana.
Quebradita desde la tercera cuerda hasta el colchón.
Dos, tres, cuatro embistes,
nalgada cruzada de derecha,
nalgada cruzada de izquierda.
¡Pam! ¡Zum! ¡Cuas!
Una sinchadina insistente a la espalda,
resbala contra la almohada y
¡sopas!, la tiene contra la lona,
sin aliento.
Pero viene lo bueno,
la carcajada contra la mejilla,
el gritito caliente contra el cuello.
Botellas, humos y sudor.
Que no se acabe la fight,
que no se acabe la party,
que estando contigo todo está higher.
Y vamos haciendo tregua,
dos que tres ratitos,
para enredarnos.
Rizoma entre los brazos,
rizoma entre las piernas.
Y préstame de tu aliento, que vamos a soñar con otras luchas.

Arturo Grijalva estudió Letras hispánicas en la Universidad de Guadalajara, donde impartió un taller de creación literaria fantástica. Es autor del libro Palabra ubicua. Sus textos han sido publicados en diversos medios virtuales, así como antologías de encuentros literarios. Es cofundador de la revista Himen y colaborador del sitio web Hybris. Es coeditor del Guanajuato International Film Festival y dirige la editorial independiente Avalon. Contacto: arturo.grijalva.90@gmail.com.

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