Carlos Axel Flores Valdovinos y el relevo generacional de investigadores en Jalisco

Pedro Valderrama Villanueva

No hace mucho, platicando con un conocido editor de Guadalajara, comentábamos, no sin cierta ligereza, con respecto a la proliferación de editoriales independientes en años recientes, la ausencia de revistas literarias y, desde luego, la cantidad desmedida de poetas y narradores que han brotado a diestra y siniestra en la localidad. Una cantidad imprescindible. Rebasa, incluso, a todo intento de registro. Ni en la década de los años ochenta y noventa se dio una proliferación así de poetas. Hoy en día contamos con escritores de diferentes edades y, huelga decir, diferente calidad literaria. Hay poetas de inspiración cotidiana, de la senectud, de los años caóticos de la juventud, de la vida marital, de la vida de soltero, de la vida LGBT, de las carnicerías, del amor, del desamor y otras variaciones. Hay, pues, para todos los gustos. Bien reza la conocida frase: «para que haya poco bueno debe haber mucho malo», y en Guadalajara se vuelve cierta esta afirmación.

Ante este panorama, comentamos mi amigo editor y un servidor, referente a los criterios a los que deberían estar sujetas las editoriales independientes (y de paso las revistas literarias, si aún las hay en Guadalajara), pues ¿dónde han quedado los criterios editoriales? ¿De dónde viene tanta inspiración? ¿Qué vale la pena editarse y qué no? Curiosamente, la respuesta de mi interlocutor fue: «ya no hay, los criterios los deberá poner el mismo lector». Es decir, todo debe salir en forma de libro. Todo es publicable. Y, además, me señaló éste, «son solo poemas, cuentos y libros. No pasa nada al final del día».

Hasta cierto punto es cierta esta aseveración. Por supuesto. Hasta ahora no sabemos de algún libro que haya cambiado el curso de la sociedad o idiosincrasia tapatía. Dudo que alguno lo vaya a lograr. Pero ese no es el punto principal. No se trata de ver qué libros cambiarán el curso de las letras tapatías. Para nada. Ni cuáles son las obras maestras necesariamente. Ni señalar que son sólo cuentos y poemas. Pareciera que cada vez más la labor del crítico, del investigador y del estudioso del fenómeno literario es visto como una actividad menor, una actividad innecesaria, ociosa, hasta estorbosa.

Por eso, cuando se asoma de repente una nueva figura al panorama de la crítica y la investigación en Jalisco es motivo, al menos para un servidor, de regocijo. Los números son muy claros: poquísimos son los libros que se han dedicado de lleno al tema de las letras de Jalisco. Desde luego, no me refiero a los trabajos que han salido en forma de tesis en las diversas licenciaturas y posgrados en las escuelas superiores de nuestro estado, donde el compromiso por realizar la investigación se realiza meramente por cuestiones de titulación, o los casos de nuestros centros de estudios literarios, donde la investigación, por lo general, es un mero trámite para acceder o permanecer en el Programa de Mejoramiento del Profesorado (Promep) o el Sistema Nacional de Investigadores (SIN). Difícilmente se pueden divisar trabajos que contribuyan a la difusión de las letras de Jalisco, pues, en la mayoría de los casos, estos trabajos se difunden en congresos y publicaciones especializadas. Es decir: el trabajo de historiar las letras pertenece cada vez menos a los lectores casuales y pasa al terreno de la élite lectora. Desde luego, hay excepciones, algunos trabajos de Wolfgang Vogt y Silvia Quezada, connotados investigadores de la Universidad de Guadalajara, poseen esta particularidad.

Sara Velasco, por su parte, es en este momento la escritora que mejor representa la figura del investigador independiente, es decir: no depende de alguna institución para producir su obra. No depende de algún departamento de estudios ni de la Universidad de Guadalajara. La totalidad de sus libros han surgido por iniciativa propia. Asimismo, debemos incluir en este grupo a Ernesto Flores, Magdalena González Casillas, Artemio González García, Luis Sandoval Godoy, Luis Alberto Navarro, Víctor Manuel Pazarín, Miguel García Ascencio, René Michel y Carlos Axel Flores Valdovinos, quien ahora se suma a este selecto grupo.

Sin embargo, ¿de dónde surge este inquieto detective de bajos fondos, como él mismo se define? Carlos Axel nació en la Ciudad de México, pero posee ondas raíces jaliscienses que lo llevó a radicar a Ciudad Guzmán, lugar donde en años recientes a raíz de la creación de la licenciatura en Letras hispánicas en el Centro Universitario del Sur (CUSur); asimismo, el arribo de figuras claves en diferentes épocas como Juan José Arreola, Vicente Preciado Zacarías y Ricardo Sigala, aunado a una efervescencia cultural que se ha vivido en estos años, como es la apertura de librerías, la creación de suplementos culturales y premios literarios locales, y la aparición de nuevos valores como Hiram Ruvalcaba, narrador destacado, Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar, el principal estudioso de la vida y obra de Guillermo Jiménez, y Didiana Sedano, activa difusora de la escritora Refugio Barragán de Toscano.

El debut de Carlos Axel con el primer tomo de El estilo de Arturo Rivas Sainz no pudo haber sido más exitoso, y no me refiero, desde luego, a la cuestión de ventas, porque en este negocio de la investigación poco circulan los libros, sino por entregarnos tal vez el trabajo más completo que se ha dado a luz en nuestro medio literario. No exagero. Hay obras loables de otros detectives de fondos bajos como los volúmenes Toda yo hecha poesía, de Silvia Quezada, sobre la vida y obra de Rebeca Uribe, o Poesía reunida de Alfonso Gutiérrez Hermosillo, realizado por Luis Alberto Navarro, y los tres tomos de Teatro completo de Diego Figueroa, realizado por Efraín Franco Frías, por ejemplo.

El trabajo dedicado a Arturo Rivas Sainz por parte de Carlos Axel incluye la compilación completa de su obra dispersa, en revistas tanto de Guadalajara como de la Ciudad de México. Aquí encontramos ensayos, reseñas, notas, presentaciones de libros, prólogos, introducciones y comentarios además de los numerosos prólogos que escribió el autor alteño. Dicha compilación, aunada a los dos volúmenes previamente editados por la Secretaría de Cultura de Jalisco, en 2008, titulados Ensayos I y II, prologado por Artemio González García, reunió la totalidad de libros publicados en vida por parte del escritor alteño. Además, hay que mencionar el volumen Crítica: ensayos y reseñas, realizado por Pedro Valderrama, que fue el primer estudio serio sobre su vida y obra, y que reunió por primera vez una selección de su obra dispersa en revistas, publicado en 2006 por el CECA. Por último, el tomo Poesía de la poesía, un trabajo que reunió la obra poética de Rivas Sainz, editado en 1998 por el Fondo de Cultura Económica y la Universidad de Guadalajara. Así pues, estos tres volúmenes, aunados a este nuevo estudio realizado por Carlos Axel, nos da una idea más clara de las dimensiones de la obra colosal e imprescindible para las letras de Jalisco.

No obstante, lo más valioso no radica solamente en la compilación de este primer volumen de los textos dispersos de Rivas Sainz, sino que va más allá el estudio, ¡Carlos Axel escribe una titánica introducción de 231 páginas! Si en algo hemos flaqueado la mayoría de los estudiosos locales encaminados a la obra de autores jaliscienses es la falta de profundidad y extensión en nuestras introducciones. Carlos Axel además de ofrecernos el perfil más detallado de la vida y obra del humanista alteño en este volumen, brinda una exposición certera de cada una de las revistas donde participó Rivas Sainz. El autor de este libro señala la «necesidad y pertinencia de una historiografía crítica de las revistas literarias en las que colaboró el escritor arandense» (Flores Valdovinos, 2018: 22), y Carlos Axel lo logra o al menos se aproxima a esta meta. Difícilmente encontramos un trabajo en nuestro medio local que se equipare con el análisis y balance que hace de publicaciones periódicas como Occidente, Ariel o Xallixtlico. Hay otros trabajos previos que se aproximan a esta labor, como los de Sara Velasco o Celia del Palacio, pero Flores Valdovinos ofrece una hemerografía crítica completa de las revistas donde Rivas Sainz colaboró, es decir, un detallado análisis de cada una de ellas. Tarea muy encomiable.

Por fortuna, la obra de Flores Valdovinos no ha cesado, este joven investigador este mismo año ha dado un nuevo sablazo con la publicación de su segunda obra de investigación dedicada a un escritor jalisciense. Me refiero a su trabajo Las generaciones de Juan José Arreola. Ambos trabajos, desde nuestro punto de vista, comparten una vena en común. Pareciera que Carlos Axel complementa un trabajo con el otro, pues recordemos que Arturo Rivas Sainz fue el guía intelectual durante los años cuarenta en Guadalajara cuando el joven Arreola rondaba los veinticinco años de edad. Sin duda, Arturo Rivas Sainz, durante dicha década tuvo su mejor época como ensayista, editor y promotor de jóvenes escritores; recordemos que alentó a jóvenes autores como Juan Rulfo, Antonio Alatorre, Emmanuel Carballo y el mismo Juan José Arreola; aunque es cierto que en décadas posteriores este magisterio Rivas Sainz lo continuó en los distintos cenáculos que dirigió en cafés de la ciudad y en su propio hogar, a través del Ateneo Summa y el Centro Literario «Rosario Castellanos», lo cierto es que Arturo Rivas Sainz jamás volvió a formar o dirigir tan certeramente vocaciones como lo hizo en la década de los años cuarenta. 

Estos son, pues, solamente algunos de los méritos que contiene el primer volumen de El estilo de Arturo Rivas Sainz, tendremos que esperar tal vez algunos años más para ver a la luz el segundo tomo; por lo pronto, con el presente trabajo, nos ofrece cerca de 600 páginas para volver a repasar y revalorar la escritura sui generis, llena de claroscuros y disonancias de una de las figuras claves del humanismo en Jalisco. Felicito a Carlos Axel por la intensa labor y capacidad indudable de auténtico detective de bajos fondos demostrada en su primer libro, y esperamos que sea el primero de una larga lista de libros dedicados a las letras jaliscienses: campo de estudio en constante necesidad de lectores y difusores inquietos.

Referencia

Flores Valdovinos, Carlos Axel (2018). El estilo de Arturo Rivas Sainz. Guadalajara: Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.

El texto «Carlos Axel Flores Valdovinos y el relevo generacional de investigadores en Jalisco» fue originalmente leído el 10 de noviembre de 2018 durante la IX Feria del libro usado y antiguo de Guadalajara. Fue compartido por el autor.

Pedro Valderrama Villanueva (Tijuana, Baja California, 1973) cursó la maestría en Estudios de literatura mexicana en la Universidad de Guadalajara. Es miembro del Seminario de Cultura Mexicana-Corresponsalía Guadalajara. Ha publicado artículos en las revistas Tierra adentro, Replicante y Estudios jaliscienses (El Colegio de Jalisco). Su libro más reciente es La biblioteca de autores jaliscienses y otros estudios (La Zonámbula, 2015).

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