La terquedad del viento

José Alberto Ibáñez Soto

ignoré la terquedad del viento
y me cortó en julianas
salí de la corte con un cuchillo
dos soles de tarde juzgaron mi caso
el viento soplaba inclemente
la luz se extinguía donde pisaba
el frío invernal golpeaba como martillo
mi cráneo seco y simple
y la pared tergiversada
mis órdenes fueron montañas
mi vista clamaba a la luna
esa noche no había luna
mis ojos querían en las estrellas
encontrar el camino más corto al mundo
otra vez el viento desviando mi curso
el viento de seda que a veces envuelve
ahora me corta
me asfixia
el camino de la arboleda
sinuoso y sin vuelta
recibe a lo que quiere entrar
y lo lleva hasta el acantilado
un coyote aúlla
mis ojos miran hacia las nubes
mis ojos ven el sol de medianoche
mis ojos empañan la inexistente noche
y me pierden en las estaciones
el viento sopla y me dice
«estás perdido en un mar de vagancia
estás perdido en donde nadie escucha
ni te ve
ni lo percibes
estás perdido en mi terquedad
que es tu terquedad
y de ahí
nadie ha regresado completo»

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