La música en la literatura jalisciense

Rodrigo Ruy Arias

La presencia de la música en la literatura se manifiesta, en las letras de Jalisco, a través de tres autores imprescindibles: Juan Rulfo, Agustín Yáñez, y más recientemente, Marco Aurelio Larios, ganador, con El cangrejo de Beethoven, del Premio Juan Rulfo 1998 para primera novela.

Si bien se considera a Juan Rulfo como creador de sonidos y de silencios en su obra maestra, Pedro Páramo, es en el guion cinematográfico El gallo de oro en el que construye universos sonoros más complejos. El gallo de oro es una obra en la que el lenguaje musical —la técnica— se establece de manera constante. Así, Dionisio Pinzón, principal protagonista, de oficio pregonero, contrapuntea: “Año con año […] se alquilaba para anunciar los convites de la feria. Y allí lo teníamos, delante de los sonoros retumbos de la tambora, y los chillidos de la chirimía, ahuecando sus templados gritos dentro de una bocina de cartón”. (Rulfo, p. 193)

La disonancia, una constante referida en varios autores al reseñar la música de los pueblos de México, se hace presente también a través de la narrativa de Rulfo: “Mucho más atrás de la procesión que él encabezaba, lo seguía la música de viento, amenizando los ratos de descanso del pregonero con las desafinadas notas del Zopilite Mojado” (p. 163).

En Agustín Yáñez, el grado de complejidad en la creación literaria es de un alto nivel. Yáñez, profundamente interesado en los misterios de la música, entabló amistad con importantes compositores jaliscienses. Con José Rolón participó en el proyecto de la revista Bandera de provincias y, como conferencista, en la Escuela Normal de Música de Guadalajara, institución fundada por Rolón a principios del siglo XX. Asimismo, fue amigo de Arturo Xavier González, el gran cellista jalisciense, a quien no dudaba en hacer preguntas sobre la técnica musical.

Dos novelas de Agustín Yáñez, Al filo del agua y La creación, constituyen su legado literario musical. En Al filo del agua narra la historia de Gabriel Martínez, un virtuoso en el resonare fibris de las campanas del templo de su pueblo. En La creación sigue los pasos del mismo protagonista, pero ya inmerso en el conocimiento académico de la música —fue becado para ir a estudiar a Europa por Victoria, su mecenas—.

Al regreso a nuestro país, convertido en el hijo pródigo, Gabriel Martínez busca transferir al lenguaje musical los universos sonoros de México: “A los oídos europeos han parecido exóticas e híbridas las composiciones que realizó en los últimos años, y aún los ejercicios de imitación de los grandes maestros. Es que ha mezclado el íntimo sentimiento con los modelos aprendidos académicamente. La inmersión patria dará vigor y autenticidad a su obra” (Yáñez,1986: 12).

Finalmente cito a Marco Aurelio Larios, originario del barrio de Santa Teresita, en Guadalajara, Jalisco, quien, en su novela El cangrejo de Beethoven, convierte a la música en puente entre la vida y la muerte. Yadira experimenta un amor platónico por Beethoven: “Para Yadira, situarse en la música constituía la única manera de salvar la imposibilidad del amor fantasma y volverlo corporizable. Pero ¿cómo situarse en un arte fundamentalmente temporal? ¿En dónde saltar hacia el punto exacto para unirse con su muerto?” (Larios, 2002).

La música le da a Yadira un poder especial, que la diferencia del resto: “Yadira poseía un acentuado gusto por la música culta, diferencia notable entre sus contemporáneos, embutidos en la altisonante música popular moderna”, y: “Como remedio a tal abuso humano, se acompañó siempre de sus propios cassettes grabados. Cada vez que los escuchaba le venía a la mente de ser ella la conductora de todos los instrumentos, de ritmar las cadencias de las cuerdas y de suspirar en las boquillas de los clarinetes, oboes y fagotes” (Larios, 2002).

Concluyo diciendo que la literatura jalisciense ha mantenido un lugar de privilegio en las letras de México. A través de los autores aquí mencionados, se demuestra que los universos literarios en Jalisco, siempre a la vanguardia, son el mejor ejemplo de la búsqueda de un lenguaje innovador en el mundo de las letras.

Bibliografía

Larios, Marco Aurelio (2002). El cangrejo de Beethoven. México: Fondo de Cultura Económica.

Rulfo, Juan. El gallo de oro. México: ESPAPDF.

Yáñez, Agustín (1986). La creación. México: Fondo de Cultura Económica.

Yáñez, Agustín (1997). Al filo del agua. México: Fondo de Cultura Económica.

Rodrigo Ruy Arias es músico y literato. Maestro de tiempo completo en la Universidad de Guadalajara. Ha escrito ensayo, cuento, novela y poesía en revistas nacionales. Es autor de la novela Canciones para sirenas parasitarias, del libro de cuentos Pavana para un difunto viviente y del poemario Moi jé, en Tretriti (Trauco ediciones).

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