Chivas, el triunfo de la convicción total

Andrés Guzmán Díaz

El club deportivo Guadalajara consiguió su duodécimo campeonato de liga nacional al vencer cuatro goles a tres, en marcador global, a Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El suceso fue tanto trascendente cuanto inesperado. Cuando el árbitro pitó el final, millones de seguidores del equipo que presume de jugar solo con mexicanos gritaron, lloraron, alzaron los brazos, dieron una plegaria, se abrazaron, brincaron, sonrieron y, en una actitud prolongada, festejaron. Chivas es, en efecto, uno de los equipos más importantes en los ámbitos nacional e internacional, a un lado de América, el nene de Televisa.

Tigres, dirigido desde 2010 por Ricardo Tuca Ferretti, se ha caracterizado por tener jugadores con buena técnica, aunque algunos lo han criticado de ser un equipo que defiende más de lo que sus integrantes deberían, pues es usual que en sus partidos no se marquen —en favor o en contra— dos goles o más. Más allá de su estilo, Tigres logró su tercer campeonato —después de veintinueve años y un descenso de categoría— en 2011. En 2015, llegó a la final de la copa Libertadores (Confederación Sudamericana de Fútbol) y empató el juego de ida a cero goles contra River Plate, no obstante, fue goleado en la vuelta en Argentina tres a cero. Pocos meses después del subcampeonato continental americano, ganó por cuarta ocasión la Liga MX y, un año después, su quinta presea.

La historia reciente de Chivas es muy distinta: en 2011, con la dirección de José Luis Real durante buena parte del torneo, logró terminar en el liderato, sin embargo, por una baja de rendimiento, Real fue despedido y llegó Benjamín Galindo, quien enfrentó a Querétaro, cuyos jugadores exchivas lograron la hazaña de pasar a semifinales en la primera liguilla de la franquicia. Desde entonces y hasta 2013 el equipo fue un desastre administrativo-deportivo: llegaron y se fueron fugaces Fernando Quirarte, John van’t Schip, Juan Carlos Ortega, José Luis Real (otra vez), Ricardo La Volpe y Carlos Bustos, de ahí que a partir del torneo Clausura 2015, con José Manuel de la Torre como director técnico, Chivas jugó para no caer a la Liga de Ascenso, lo cual logró, aunque tendría que reafirmarlo durante el Apertura 2015, cuando después de muchos puntos perdidos, De la Torre fue despedido y llegó Matías Pelado Almeyda.

En los días previos a la final del Clausura 2017 se hablaba en los medios de comunicación y en las charlas futboleras que Tigres no solo iba a ganar a Guadalajara, sino que golearía, pues es, de hecho, el mejor equipo de la Liga MX. Sin embargo, Almeyda sabía que, en algún punto, el buen momento de Tigres tendría que disminuir. Pese a que no fue así porque Tigres jugó igual de bien como lo hacía desde su subcampeonato en la Liga Campeones (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe) contra Pachuca, el director técnico de Chivas planteó una estratagema que debía ejecutarse con precisión y alto nivel técnico.

La apuesta de Almeyda fue convencer a sus pupilos de que podrían ser campeones contra los mejores si demostraban actitud, compromiso, disciplina y entrega. Fue su convicción en la estrategia lo que les llevó a realizar una de las mayores proezas deportivas, ya que Chivas posee mucha menor calidad técnica que Tigres, cuyos jugadores clave fueron anulados y solo los destellos individuales, característicos de los equipos ricachones, estuvieron a punto de estropear la victoria de Guadalajara, un triunfo de la convicción total.

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